España y Francia no logran cerrar el pacto de inmigración en Zaragoza

Zapatero dice que la negociación avanza pero "queda un tramo por recorrer"

España y Francia no lograron cerrar ayer, como estaba previsto, un acuerdo en torno al pacto sobre inmigración que quieren ofrecer a sus socios europeos. "Hemos avanzado de manera muy notable, nos queda un tramo por recorrer y estoy convencido de que lo alcanzaremos en breve plazo", dijo el presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero.

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Su homólogo francés, François Fillon, ni siquiera quiso confirmar, como aseguran fuentes gubernamentales españolas, que se haya renunciado al contrato de integración, que impondría a los inmigrantes la asunción de determinados compromisos para renovar la residencia. "No hemos añadido nada ni hemos quitado nada, porque estamos redactando el texto y no hay ninguna dificultad en llegar a un acuerdo a la altura de las ambiciones de Francia", dijo.

El principal escollo está en la pretensión francesa de prohibir las regularizaciones masivas de inmigrantes. El Gobierno español quiere evitar a toda costa una redacción que suponga una condena a posteriori de la regularización de 2005, que afectó a unos 600.000 inmigrantes con trabajo, y que "deje las manos atadas" de cara al futuro. Más allá de este punto, las fuentes consultadas señalan que el borrador inicial del texto era "muy duro, no sólo con la inmigración ilegal, lo que nos parece bien, sino también con la legal" y ha habido que limar mucho para suavizar el tono.

Cita el 7 de julio

Representantes de los dos gobiernos tienen previsto volver a reunirse en los próximos días, con el objetivo de presentar un documento conjunto en la reunión informal que los ministros de Justicia e Interior de la UE celebrarán en Cannes los días 7 y 8 de julio, justo en el arranque de la presidencia semestral francesa.

El objetivo de Sarkozy es que el pacto sea ratificado en la cumbre europea del 15 de octubre. Ayer mismo, mientras Zapatero y Fillon comparecían en Zaragoza ante la prensa, técnicos franceses y españoles se reunían en París con sus colegas de los Veintisiete para intentar sacar adelante un nuevo borrador, informa Tomás Bárbulo.

El mayor logro de la segunda Reunión de Alto Nivel Hispano-Francesa, celebrada en Zaragoza, fue la firma del acuerdo sobre la interconexión eléctrica que, como recordó Zapatero, llevaba dos décadas pendiente. La nueva línea de muy alta tensión (400 kv) duplicará la capacidad actual de intercambio de energía eléctrica entre ambos países e incluirá un tramo soterrado de 60 desde Figueres (Girona) hasta Perpignan (Francia) que debe estar en servicio en 2011. También se firmó un acuerdo de cooperación sanitaria transfronteriza y otro entre las dos compañías ferroviarias (Renfe y SNCF) para comercializar la futura línea de alta velocidad a través de la frontera.

Los dos países, cuyos buques han sido presa de los piratas en aguas de Somalia, acordaron también lanzar una iniciativa, en el marco de la UE, para aplicar la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU del pasado 2 de junio que permite el uso de la fuerza. Zapatero aseguró que los estados mayores de Francia y España se reunirán en breve para preparar el operativo, con el objetivo de "unirse a otros países y con carácter inmediato, desplegar fuerzas de apoyo y protección frente a la piratería". Recientemente, el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, aseguró que España se había ofrecido a ejercer el mando rotativo de una flota multinacional, que debía estar operativa en verano.

A la reunión de Zaragoza asistieron, además de los jefes de Gobierno (el presidente Sarkozy no acude a estas citas) los ministros españoles Moratinos y Miguel Sebastián (Industria), sus colegas franceses de Inmigración (Brice Hortefeux) y Enseñanza Superior e Investigación (Valérie Pécresse) y varios presidentes de comunidades autónomas limítrofes con Francia. Entre estos últimos no figuraban el lehendakari, Juan José Ibarretxe, ni ninguno de sus consejeros.

Punto de discordia

- Junto al contrato de integración, éste es el párrafo del Pacto de Inmigración que más incomoda a España: "El Consejo Europeo señala que las regularizaciones masivas y colectivas producen (en general) un efecto llamada importante y así pues se acuerda renunciar a ellas en el futuro. La regularización deberá ser confiada a un examen caso por caso, en condiciones excepcionales, especialmente humanitarias, que respondan a objetivos concretos. No puede tratarse de un modo de gestión de los flujos migratorios".

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 27 de junio de 2008.

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