El presidente del Languedoc ofrece agua del Ródano a Cataluña

Por más que el Gobierno francés y el español se empeñen en limitar el protagonismo de comunidades y regiones en las cumbres transfronterizas, hay alguien que siempre consigue ser noticia. Georges Frêche, veterano y controvertido presidente del Languedoc-Roussillon logró ayer la atracción de los focos en Zaragoza al ofrecer a Cataluña -previo pago- el agua del Ródano que tantos desencuentros ha generado entre el Gobierno tripartito y la oposición.

Frêche dijo que está en disposición de enviar a Cataluña hasta 840 litros por segundo a través de una tubería que discurriría en paralelo a la que su Gobierno pretende construir entre Montpellier y Perpiñán y que después se prolongaría hasta el sur de la frontera. El presidente de la Generalitat, José Montilla, recibió la propuesta con frialdad y se limitó a decir que está dispuesto a "hablarlo" con Frêche en una futura reunión. Recordó, eso sí, que Cataluña ya ha hecho una apuesta para abastecerse mediante desalinizadoras, "que se están construyendo".

La oferta de Frêche es tan tentadora como incompleta. Tentadora porque implícitamente ofrece financiar parte del coste de la tubería a Barcelona, pues su construcción se haría conjuntamente con la que llegaría hasta Perpiñán, lo cual permitiría ahorrar costes y compartirlos entre ambos países. Sin embargo, la propuesta de Frêche no concreta ni el precio del metro cúbico de agua ni los plazos de ejecución. En la Generalitat también se apunta que lo que en realidad busca Frêche es que Cataluña financie su tubería hasta Perpiñán.

Ayer, en una improvisada conferencia de prensa en el patio de la sede de la Diputación General de Aragón, el presidente del Languedoc sólo dijo que su voluntad es ofrecer agua "a los amigos catalanes". También añadió que quiere una respuesta de España antes de seis meses, pues su Gobierno desea decidir si la conducción hasta Perpiñán debe prever espacio para una tubería o para dos.

Frêche lanzó la propuesta a Montilla durante el almuerzo informal en el que coincidieron en la cumbre franco española. El dirigente francés reconoció que no vio gran entusiasmo en Montilla. "No me ha dicho ni que sí ni que no; por eso lo hablaremos con el Gobierno español".

Frêche lanzó la propuesta a través de la prensa sin comentarlo antes con la Generalitat ni con el Gobierno central. Es el estilo habitual de un político de 70 años al que su voracidad mediática y su verbo deslenguado llegaron a costarle la suspensión de militancia de su formación, el Partido Socialista. Fue en 2007, cuando dijo que en la selección nacional francesa de fútbol había "demasiados negros". Tampoco se cortó al describir como "infrahumanos" a los argelinos que lucharon en el bando francés durante la II Guerra Mundial.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 27 de junio de 2008.