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El nuevo escenario económico

Zapatero asume ya la crisis

- El presidente admite que la economía crecerá por debajo del 2% en 2008 - Propone 21 medidas de ajuste contra el "frenazo" ante empresarios y sindicatos

¿Por qué lo llaman desaceleración cuando quieren decir crisis? Buena parte del debate económico de los últimos meses ha gravitado sobre esa pregunta. José Luis Rodríguez Zapatero quiso zanjar ayer de una vez por todas esa cuestión semántica -"de escaso interés práctico", a juicio del presidente del Gobierno- con un diagnóstico preciso y terminante: "La economía española experimenta una fuerte desaceleración, casi un frenazo". Llegó a citar explícitamente la "crisis" que el Ejecutivo ha convertido en tabú a fuerza de preferir expresiones más livianas. Y lanzó un pronóstico optimista: la economía española saldrá del túnel, apoyada por una nueva batería de medidas de ajuste que dan la pauta de la gravedad de los problemas.

El Ejecutivo pone en marcha una tercera batería de medidas anticrisis

El final del túnel se atisba para la segunda mitad de 2009

La contención de los gastos de la Administración -necesaria para conjugar los recortes de impuestos y la estabilidad presupuestaria- se traducirá en una medida de gran calado: el Gobierno creará 25.000 empleos públicos menos el año que viene. "Reduciremos al 30% la oferta pública de empleo", dijo Zapatero, lo que supone un tijeretazo enorme: los 35.900 funcionarios que entrarán este año en la Administración se quedarán en poco menos de 11.000 en 2009. En cuanto al sector privado, la tónica es más y más liberalización: entre las propuestas anunciadas por el presidente del Gobierno, destacan la privatización parcial de los aeropuertos -uno de los grandes focos de conflicto con las autonomías en los últimos años- y las reformas en distribución comercial, colegios profesionales, hostelería y gasolineras con un objetivo claro, "reducir los precios que deben pagar los consumidores".

Para redondear, un insólito toque de atención a la banca: "El Gobierno evalúa con atención los esfuerzos realizados por las entidades para captar inversiones del exterior y espera (...) evitar que un mayor endurecimiento de las condiciones de crédito sea un límite al crecimiento". En plata: el Ejecutivo no quiere que la banca cierre el grifo del crédito por los eventuales efectos sobre el consumo. Menos crédito supone menos consumo y una crisis aún mayor, y Zapatero quiere evitar ese círculo vicioso.

Amante de los gestos, el presidente del Gobierno eligió el año pasado la sede de la Bolsa para presentar su primer Informe Económico, una idea importada de la política norteamericana. En un momento de exuberancia, con la Bolsa y la economía a todo tren y sin apenas rastro de las subprime, predijo entonces dos años más de bonanza. Falló. Erró el tiro. Ante la constatación del cambio de ciclo, ayer optó por un escenario más austero, la sede del Consejo Económico y Social (CES), y ante los agentes sociales, los banqueros y los grandes empresarios utilizó un registro menos autocomplaciente, un cambio de tono con respecto al discurso de los últimos meses, como coincidieron en señalar varios asistentes al acto.

La economía cerrará el año con un crecimiento "por debajo del 2%", según el presidente, acompañado por el vicepresidente Pedro Solbes y por el presidente del CES, Marcos Peña. Y, a diferencia del año pasado, con David Taguas, ex responsable de la Oficina Económica -y gran inspirador del Informe de 2007-, al otro lado de la mesa, en el bando de los empresarios. "Prevemos un crecimiento débil a corto plazo, pero no un estancamiento duradero", dijo Zapatero ante el efecto devastador de dos shocks externos (la crisis financiera internacional y la escalada del petróleo) y uno doméstico, el ajuste rápido e intenso de la construcción.

El presidente atisbó la mejoría "para la segunda mitad de 2009". Hasta entonces, ve serios problemas en el empleo -por la combinación de débil crecimiento e inflación alta- y en la situación económica de las familias y las empresas, por la subida de tipos.

El discurso caló entre los agentes sociales. "Por fin un diagnóstico realista", dijo José María Fidalgo, líder de CC OO. Su homólogo en UGT, Cándido Méndez, fue menos protocolario: "Las propuestas son buenas, pero en realidad dependemos del petróleo".

"El Gobierno empieza a gobernar", resumió el presidente de la CEOE, Gerardo Díaz-Ferrán, ante la importancia de las novedades anunciadas.

Muchas de ellas proceden de las dos oleadas de propuestas anticrisis que el Gobierno puso sobre la mesa en abril y mayo. Ya entonces Zapatero explicó que habría nuevas medidas de estímulo "en función de las circunstancias". Con el petróleo y los alimentos por las nubes y la construcción por los suelos, parece que esas circunstancias han llegado.

Tras abrir recientemente el diálogo con los agentes sociales, el presidente del Gobierno desveló que en 2009 repetirá escenario para la presentación del Informe Económico. Un gesto más de Zapatero: con las incertidumbres que se ciernen sobre la economía española, el CES le sigue robando protagonismo a la Bolsa, que no parece estar para grandes fastos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de junio de 2008