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Entrevista:TOM SHANNON | Secretario de Estado adjunto de EE UU | Cambio en Cuba

"Las metas señaladas a Cuba por Europa son las correctas"

El Gobierno de Estados Unidos intenta mantener la unidad de acción con Europa en relación a Cuba a pesar de las discrepancias puntuales sobre la decisión de la UE de levantar las sanciones a la isla, según ha informado a EL PAÍS el principal responsable estadounidense de la política hacia América Latina, Tom Shannon.

Desde el punto de vista de Washington, lo más importante en las actuales circunstancias no es en sí mismo el levantamiento de las sanciones, que aquí se daba por descontado desde que el nuevo líder cubano, Raúl Castro, tomó las primeras medidas de apertura económica, sino el hecho de que esto se haga con la vista puesta en unos objetivos que coinciden plenamente con los criterios de Estados Unidos.

"Nos preocupa que se trate de ir rápido en las relaciones con una dictadura"

La Administración estadounidense interpreta, por tanto, la decisión de la UE no como un serio revés diplomático, sino como una victoria del grupo más pronorteamericano de los Gobiernos europeos y, desde ese punto de vista, como una decisión con la que Estados Unidos puede convivir. La UE decidió esta semana levantar las sanciones diplomáticas y políticas impuestas a Cuba en 2003 como estímulo para que las autoridades de La Habana democraticen verdaderamente el país.

"Las metas señaladas son las correctas, son las buenas en términos de democracia y derechos humanos, pero nos preocupa que se trate de ir demasiado rápido en las relaciones con un Gobierno que todavía está atrapado en la dictadura", dijo ayer el secretario de Estado adjunto para América Latina, Tom Shannon, en una entrevista con EL PAÍS.

Desde la perspectiva de los responsables norteamericanos, las diferencias entre la UE y Estados Unidos en la actualidad en relación con Cuba son meramente de tiempo. Washington es tan consciente como Bruselas de que se ha abierto un nuevo periodo en La Habana y que, si no ahora, la próxima Administración norteamericana tendría que explorar nuevas vías con Cuba. Pero, al mismo tiempo, se mantienen reservas a hacer concesiones a Castro sin garantías de que éstas servirán, en efecto, para forzar los cambios esperados y no sólo para darle oxígeno al régimen.

Por esa razón, la posición oficial norteamericana, expresada esta semana por el portavoz del Departamento de Estado, Tom Casey, es la de que Estados Unidos no respalda el levantamiento de sanciones hecho por la UE. Sin embargo, la diplomacia estadounidense no quiere entrar en colisión con Europa por este asunto. Al contrario, busca la forma de colaborar. "Queremos seguir cooperando con nuestros aliados europeos, porque creemos que lo más importante son los valores y los objetivos que compartimos para Cuba", explicó Shannon.

Una de las diferencias que EE UU y la UE intentan limar es la de cómo interpretar los signos que, de manera a veces muy confusa, se envían desde Cuba. "Nosotros estamos muy enfocados en conseguir el cambio político, insistimos en que lo más importante es el cambio político. La UE está más centrada actualmente en el cambio económico", consideró el alto funcionario norteamericano.

Otro aspecto importante para EE UU en esta materia es el de delimitar qué Gobierno consigue imponer sus puntos de vista en la UE. Según el criterio de la Administración, España ha perdido protagonismo en la política europea hacia La Habana y aquí reciben eso como una buena noticia.

"Éste es un tema que históricamente ha sido manejado por España, pero ahora hemos visto un gran grupo de países opinando y participando en esta decisión [el levantamiento de sanciones a Cuba]. Creemos que eso es positivo, que es positivo para España y que es positivo para nosotros", opina Shannon.

Aunque a la vista el ritmo de las reformas en Cuba se antoja muy lento, los responsables norteamericanos son conscientes de que la situación en la isla puede cambiar en cualquier momento e intentan actualizar su política para poder responder a esos cambios. Con poco más de seis meses por delante, esta Administración no va a cambiar ya de forma apreciable su política hacia la isla vecina. Pero quiere estar preparada para no dejar toda la iniciativa en manos de Europa si se llega a producir el momento de una verdadera apertura política.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 22 de junio de 2008