Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
LA CALLE | Rutas

Castillos de la Segarra

Un paseo por la Segarra supone descubrir una comarca que vivió durante siglos como una frontera entre los territorios de dominación musulmana y cristiana. Sus pueblos, sus aldeas y sus campos son un reflejo fiel de una época turbulenta en que las fortalezas y los castillos se extendían por todos los rincones de las tierras de Lleida. En estos tiempos modernos, los caminos de la Segarra son un magnífico museo al aire libre donde se agrupan más castillos que en cualquier otra comarca catalana. Pero no todo son bellezas artísticas de piedra. La soledad de los pueblos perdidos entre campos de cereales es otra motivación para descubrir estas tierras en todas las estaciones del año. No importa si se repite la ruta en invierno o en verano: la luz y los colores dibujan un paisaje nuevo en cada estación. Por ejemplo: la acuarela ocre del invierno se tiñe de verde en la primavera -este año, la Segarra ofrece un verde intenso único- y se convierte en un mar dorado con la llegada del verano. Y en medio de esta explosión cromática, los vecinos de la Segarra siguen viviendo al ritmo que marca el campo.

La ruta no presenta ninguna dificultad, aunque hay que tener en cuenta la falta de sombra en verano. Es aconsejable también prestar atención a los carteles de orientación durante el recorrido.

El paseo se inicia en un castillo, el existente en la pequeña localidad de Les Pallargues. Un suave ascenso lleva al curioso a pasar junto a un cementerio antes de llegar a una colina desde donde se vislumbran por primera vez las casas de Florejacs. Pero antes de caminar los dos kilómetros hasta el conjunto medieval, el visitante se sumergirá en una maravillosa tierra arbolada donde habitan conejos y perdices. Un detalle: si se camina en silencio, se pueden oír los movimientos de los animales. La llegada a Florejacs deslumbra al caminante. Se trata de un escenario medieval, un decorado que entusiasmaría a cualquier director de cine histórico. Una fuente y un banco invitan a recuperar las fuerzas antes de continuar la ruta y regresar a Les Pallargues.

- Observación. En verano, se recomienda proveerse de agua y crema solar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de junio de 2008