Miró admite un plan para tapar el 'agujero' de la Fundació Jaume El Just

La consejera de Cultura, Trini Miró, negó ayer en las Cortes que la Fundació Jaume II el Just tuviera deuda, aunque sí un "déficit" que evitó cuantificar. La fundación, encargada de la recuperación del cenobio de Santa María de La Valldigna y su impulso como centro cultural, debe unos nueve millones de euros según varios conocedores de su estado financiero, y aunque la consejería ha logrado una quita del 7% de los acreedores, éstos siguen sin cobrar.

Preguntada por la diputada socialista Ana Noguera sobre el estado financiero, la consejera respondió que el déficit de la fundación "es el que aparece en las cuentas anuales junto a la liquidación del presupuesto", aunque en este momento, como le recordó Noguera, solo es posible acceder a las de 2006. La diputada socialista recordó las declaraciones del ex gerente Vicente Burgos a este periódico, en las que atribuía el aumento de la deuda a una mala gestión posterior a su salida de la fundación, así como que Jaume II El Just se hubiese convertido en una caja de ocurrencias que pagaba cosas que no encajaban en otras instituciones.

Noguera reprochó a Miró que las declaraciones de Burgos a EL PAÍS "demuestran que las fundaciones se han convertido en una caja B de la Generalitat" y "son un reconocimiento público de irregularidades, de utilización de fundaciones para gastar el dinero público sin control ni fiscalización". Miró no aportó datos a la Cámara, pero le pidió a Noguera que hablara "con rigor y no copiando lo que sale en algún medio de comunicación o los cotilleos del pasillo" por respeto a la Cámara.

Según relató, la fundación "se está dedicando a la restauración y conservación del monasterio así como la organización de actividades y lo seguirá haciendo". No obstante, admitió la existencia de un plan financiero "perfectamente estructurado para hacer frente al déficit, que no deuda, así como a los compromisos futuros".

En ese sentido, negó que la gestión fuese opaca y se refirió a un proyecto para la recuperación del patrimonio valenciano, "ese que al partido socialista no le preocupa". "Donde en el pasado había ruinas ahora hay un magnífico ejemplo de arquitectura de finales del siglo XIII, gracias al empeño del PP, un núcleo de actividad cultural y atracción turística de primer orden, mientras que [Joan] Lerma lo compró pero lo dejó en ruinas", proclamó.

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Sobre la firma

Miquel Alberola

Forma parte de la redacción de EL PAÍS desde 1995, en la que, entre otros cometidos, ha sido corresponsal en el Congreso de los Diputados, el Senado y la Casa del Rey en los años de congestión institucional y moción de censura. Fue delegado del periódico en la Comunidad Valenciana y, antes, subdirector del semanario El Temps.

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