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La carrera hacia la Casa Blanca

El sueño de Bill se desvanece con la derrota de Hillary

El ex presidente se despide de su deseo de regresar a la Casa Blanca

El lema para captar votos de los nostálgicos de su presidencia era que los ciudadanos obtenían "dos por uno" si su esposa llegaba a la Casa Blanca. Hizo campaña por Hillary Clinton como si la vida le fuera en ello o tuviera una deuda suprema que pagar. Fue criticado por su excesivo protagonismo, por hacerle sombra a la candidata demócrata. Entonces optó por dar algunos pasos atrás, pero siempre se le intuía en los márgenes de los focos. Como dice Paul Begala, antiguo consejero de los Clinton, "la única gente que cree que Bill Clinton no debería de haber hecho campaña por su mujer es la gente que no quería que su mujer ganase".

El matrimonio Clinton vendió la candidatura como un "dos por uno"

El ex mandatario denuncia un plan de la prensa contra su esposa

Tras acariciar la vuelta, aunque de consorte, al Despacho Oval y las esferas de poder de la Casa Blanca, el ex presidente de Estados Unidos Bill Clinton sentía, a principios de semana, cómo el sueño del "dos por uno" se desvanecía. En la recta final de las primarias, en un mitin en Dakota del Sur, el ex mandatario comenzó el lunes su discurso con un triste lamento que encendió todas las alarmas: "Quiero decir que puede que éste sea el último día que estoy en una campaña de este tipo". Hillary Clinton parecía a punto de tirar la toalla a favor de Barack Obama. La caída de ella era el derrumbamiento de él.

El último clavo al ataúd político de Bill Clinton, de 61 años, se lo ha puesto esta semana la revista Vanity Fair. Un artículo del periodista Todd Purdum ha desatado la ira del ex presidente demócrata. El antiguo corresponsal para la Casa Blanca del diario The New York Times abre interrogantes sobre si la presencia de Bill Clinton en la campaña perjudicó a Hillary; afirma que se rodeó de amigos que podían llegar a manchar la reputación de la senadora y lanza la acusación de que el político ha mantenido relaciones con otras mujeres a lo largo de la campaña. Todo ello sin citar ninguna fuente.

"Es periodismo de destrucción personal de la peor clase", aseguraba un comunicado emitido por la oficina del ex presidente. En una entrevista ofrecida a Mayhill Fowler, una periodista del diario digital Huffington Post, Clinton fue todavía mucho más duro con Purdum, al que calificó de "un tipo de mierda, baboso y siniestro". "Es un periodista realmente deshonesto", recalcó el ex presidente, quien se quejó de que tal artículo formaba parte del plan orquestado por los medios de comunicación para cerrar las puertas de la Casa Blanca a su esposa y abrírselas a Obama. "Es el comportamiento más sectario que se ha visto jamás en una campaña", opinó el ex presidente.

Cuando la periodista del Huffington Post recordó a Bill Clinton que Purdum es esposo de Dee Dee Myers, quien fuera jefa de prensa de la Casa Blanca durante su Gobierno, el ex presidente no dudó ni un segundo en contestar: "Está bien. Pero sigue siendo un mierda".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 4 de junio de 2008