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Las obras de Renfe y metro de Arc de Triomf durarán casi dos años

La plaza de André Malraux, encima de la estación, se reformará íntegramente

Rrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr. Es el ruido que hacen las ruedas de las miles de maletas que pasan a diario por la plaza de André Malraux para salvar una distancia corta pero muy pesada. La que va desde las salidas de Arc de Triomf de la línea 1 del metro y las bocas de Cercanías de Renfe hasta la antigua estación del Nord, hoy una terminal de autobuses utilizada por más de 200.000 pasajeros al año. Antes de llegar a calle, además, hay que salvar una larga ascensión. En la salida del metro que da a paseo de Sant Joan, por ejemplo, son 65 escalones. Sin duda, es unas de las peores conexiones que existen entre medios de transporte público.

39 árboles de la plaza se replantarán y otros 26 irán a compostaje

Una de las salidas tiene 65 escalones hasta llegar al exterior

Los vestíbulos serán amplios y se instalarán nueve ascensores

En el subsuelo, los vestíbulos de las estaciones son casi inexistentes y, por si fuera poco, hay tramos de escaleras por todas partes. Todo un periplo si se tiene en cuenta que buena parte de los usuarios son viajeros cargados de bultos.

Este panorama puede mejorar sensiblemente en un par de años con las obras del nuevo intercambiador del metro y Renfe en Arc de Triomf. Los trabajos han empezado ya con el desvío de las canalizaciones que en ese punto son especialmente complejas por la estación de Fecsa de la avenida de Vilanova. Después, prácticamente toda la plaza se levantará para realizar los nuevos vestíbulos y los ascensores. Supondrán una inversión aproximada de 30 millones de euros, y los trabajos, encargados por el Departamento de Política Territorial, está previsto que finalicen en 2009.

El cambio en la conexión será radical. Si ahora el vestíbulo de paseo de Sant Joan tiene 160 metros, el nuevo será de 3.000. En el caso del acceso de la plaza de André Malraux, los 370 metros cuadros de ahora se convertirán en 2.200. El proyecto incluye escaleras mecánicas y la colocación de nueve ascensores. Uno en la salida del metro del paseo de Sant Joan y cuatro para acceder a cada vestíbulo para llegar a los cuatro andenes -dos por cada dirección-del metro y de Cercanías. Esos trabajos servirán para cambiar la cara de una de las estaciones de metro más deterioradas de la red barcelonesa.

Estas obras, de paso, supondrán la renovación total de la plaza de André Malraux, que se convertirá en la tapa de los vestíbulos de conexión. De entrada, afectarán a todos los árboles: 26 de ellos serán arrancados -12 plátanos, 7 pinos y 7 cipreses- y no se replantarán, sino que se destinarán a compostaje, según fuentes municipales. Otros 39 sí se replantarán: 28 almeces y 6 ciruelos en viveros y 5 ejemplares de ombú -conocido como pata de elefante por sus poderosos tronco y raíz- serán trasplantados en el cercano parque de la estación del Nord para luego volver a la plaza si soportan las dos maniobras, que se realizarán con técnicas especiales. Esos cinco ejemplares son los más singulares y frondosos de la plaza.

Las obras del intercambiador supondrán más cambios en la superficie: la carretera de Ribas y la sección de la avenida de Vilanova -una de las pocas de Barcelona que mantiene los gruesos adoquines- podrían modificarse. La futura plaza tendrá, como ya tiene, una zona infantil. "Son cosas que ahora se concretarán en el proceso de participación que se abrirá en el barrio de Fort Pienc", apuntan fuentes municipales.

En la asociación de vecinos del barrio se espera que la reforma sirva no sólo para mejorar la conexión del transporte, sino también para dar algo más de vidilla a una plaza que a veces resulta un tanto triste.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 2 de junio de 2008