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España vetará la patente comunitaria si no se admite la lengua española

En un enésimo intento de vigorizar la competitividad del sector industrial de los Veintisiete, la Comisión Europea planteará hoy a los ministros responsables o coordinadores del sector en los distintos Gobiernos de la UE la necesidad de crear un sistema único de patente comunitaria.

Es un debate con una larga historia de desencuentros al que España acude con una idea clara: o la lengua española es aceptada como el alemán, el francés y el inglés para registrar patentes o no habrá acuerdo y la patente comunitaria seguirá en el limbo.

Con el establecimiento de una patente comunitaria se busca crear un sistema que permita que el registro de una patente sea válido en toda la Unión. Bruselas mantiene que así se reducirán costes de registro y litigios. Un estudio del Ejecutivo comunitario de hace un par de años calculaba que registrar una patente en ocho Estados de la UE suponía del orden de los 50.000 euros, la cuarta parte de ellos dedicados a traducción. El mismo ejercicio en Estados Unidos se resuelve con 10.000 euros.

El vigente sistema europeo de patentes se rige con el Convenio de Múnich, que sólo admite como idiomas de registro el alemán, el francés y el inglés. España cree que acomodar la patente comunitaria a ese régimen supondría introducir por la puerta de atrás en el ordenamiento comunitario un régimen trilingüe que deja fuera al español. "España exigirá que se respeten los principios de seguridad jurídica y de no discriminación lingüística", señala Diego López Garrido, secretario de Estado para Asuntos Europeos que asistirá a la reunión. "Si no, vetaremos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 29 de mayo de 2008