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La lidia | Feria de San Isidro

El Sombrerero: "Es importante saber controlarse"

Una orejita de regalo para El Sombrerero y una vueltecita para el cuarto novillo de propina. Nadie podría ofrecer más por menos. Ayer en Las Ventas el clásico público festivo de novillada mostró su habitual generosidad, a pesar de que, en algún momento, se escuchó más a los exigentes, cuyas demandas fueron echadas a baratillo.

El Sombrerero, detentador de tan peculiar como enjundioso apodo, salía más contento que unas pascuas con su orejita en el esportón: "Me hacía mucha falta porque llevo muchos años toreando y espero que esto me sirva para ir para adelante". Le gustó de verdad el novillo que le deparó el corte de su apéndice: "Yo creo que estamos hartos de esos novillos que salen todos igual. Éste ha sido bravo de verdad. Saber controlarse y no desbordarse ante un novillo así es importante y creo que lo he logrado".

Juan Luis Rodríguez salía triste: "Creo que los novilleros hemos estado a la altura que se nos debe exigir, pero reconozco que ha habido un momento en que yo moralmente me he hundido porque creía que lo estaba haciendo muy mal". Y es que presentarse en Las Ventas viniendo de plazas más bonancibles puede suponer un choque emocional que lleva tiempo digerir.

José Manuel Más, ni carne ni pescao: "He intentado estar muy centrado con los dos novillos. Yo creo que a la vista ha estado y, quizá, si hubieran tenido un poco más de transmisión habría pasado algo más. La gente ha estado exigente pero esto es San Isidro; estamos hablando de una plaza de primera y la exigencia de este público se nota, pero a la vez también se ve que es cariñoso".

Planeaba sobre el ánimo de los habituales la grave cogida de El Ruso. Ojalá que ese pedazo de banderillero vuelva a parear como él sabe lo antes posible.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 27 de mayo de 2008