Un nuevo hábitat para el 'Guernica'

El Reina Sofía inicia el plan que culminará con el traslado de la obra dentro de la sala

El mural Guernica ya tiene otro aspecto. Más despejado, mejor iluminado. Y hay que reconocer que la luz blanca le sienta mejor que la amarilla. Hasta la compañía resulta más apropiada. Todo contribuye a enfatizar el fin último para el que fue creado. Servir de rotundo alegato contra la guerra.

Son las primeras pinceladas de un maquillaje que mostrará después del verano y totalmente acicalada la nueva cara de la obra maestra de Picasso. El emblemático cuadro será instalado en la pared frente a la que ahora ocupa, en el Museo Reina Sofía de Madrid. Parte de los muros que lo rodean serán derribados. Y eso no es cualquier cosa, pues contribuirá a su visión frontal, como si de una película se tratase. Una vieja aspiración de Pablo Picasso que quedará al fin cumplida.

Borja-Villel recupera la maqueta del Pabellón de España de 1937 en París
La escultura desaparecida de Serra se podrá ver en octubre

Así lo adelantó ayer el director del centro, Manuel Borja-Villel, durante una presentación en la que también aprovechó para dar a conocer las primeras transformaciones que ha ideado para la colección permanente y para el conjunto del museo que dirige desde diciembre.

Aunque por muchos cambios que se anunciasen, poco podía ensombrecer ayer a la verdadera estrella, el Guernica. Para su comodidad, Borja-Villel ha decidido recrear la atmósfera del Pabellón de España en la Exposición Internacional de París de 1937. Por él pasaron 33 millones de visitantes que, como rotundo aperitivo, se topaban nada más entrar en el edificio con el mural. Y para ello, nada mejor que incluir la maqueta del pabellón, que pertenece a los fondos del museo y que, sin embargo, no se había mostrado al público hasta ayer.

Otra joya que ahora acompaña al Guernica es la Fuente de Mercurio que esculpió Calder para servir de contrapunto en el pabellón a la obra de Picasso. Más de 70 años después, ambos creadores vuelven a encontrarse, gracias a una cesión al Reina Sofía de la obra del estadounidense.

Las connotaciones cinematográficas del nuevo hábitat del Guernica no se acaban en el modo en que la obra se muestra desde ayer. Habrá cine frente al mural -donde se proyecta la película de propaganda que Dreyfus y Buñuel filmaron para la república sobre la guerra- y lo habrá también, a unos pocos metros. En un lugar reservado al grito en imágenes que contra las penurias de los años posteriores al conflicto profirió Martín Patino en Canciones para después de una guerra (1971).

"Soy consciente", precisó Borja-Villel ayer, "de que ésta es una primera remodelación puramente cosmética. En cuanto sea posible, el mural pasará a colgar de la pared que se encuentra justo frente al que ahora ocupa. Se eliminará el falso techo y el visitante se encontrará con un espacio muy similar al que albergó por primera vez este icono hace 71 años".

La transformación sigue la filosofía que el mural requiere. "La pintura no está hecha para decorar las habitaciones. Es un instrumento de guerra ofensivo y defensivo contra el enemigo", aseguró. "Recoge un momento de la historia de España que se convierte en universal de una manera dramática". Como en la escultura de Calder dedicada al mercurio, recordó Borja-Villel. "Cuando crea esa pieza, él lo hace como un gesto contra las intenciones de Hitler de apropiarse del mercurio de las minas de Almadén".

Borja-Villel dejó bien claro ayer una vez más que el Guernica es la pieza fundamental para este museo y éste, su proyecto. Como Las meninas lo son para el Prado. De ahí que volviese a insistir en lo inamovible del mural. "Tiene que estar en el espacio para el que fue creado", dijo. Ante la observación de que Picasso pensaba en el vecino Prado, Borja-Villel afirmó con su proverbial desparpajo: "Eso fue porque aún no estaba construido el Reina Sofía. Él querría que el mural estuviera aquí".

No hay fechas cerradas para el final del reacondicionamiento del cuadro, porque todavía el museo no dispone de autonomía suficiente para ahorrarse ciertos trámites. "Sé que hay voluntad política de dotarnos de ella", afirmó Borja-Villel, "pero mientras tanto, hay lo que hay". Otra de las grandes novedades presentadas ayer afecta a la desaparecida escultura de Richard Serra (cuatro bloques de acero de 38 toneladas). La réplica de Equal Parallel/Guernica-Bengasi (1986) se podrá ver a partir de octubre en la sala recuperada sobre la antigua librería.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0022, 22 de mayo de 2008.

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