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Touriño afirma que el castellano no necesita protección pero sí el gallego

"Quintana apoya plenamente el trabajo de la Xunta en la materia", dice

Es el gallego, y no el castellano, el idioma que necesita protección en Galicia. De ahí que la Xunta esté "en la defensa de la ley y del plan de normalización lingüística". Con este razonamiento salió ayer al paso Emilio Pérez Touriño desde Río de Janeiro de la manifestación que el domingo reunió a 7.000 personas en Santiago en defensa del gallego, y en la que se vertieron críticas a la política lingüística del Gobierno autónomo. Entre esos manifestantes se encontraba el vicepresidente, Anxo Quintana, pero el presidente le disculpo. "Me consta que apoya plenamente y es totalmente solidario, porque es parte activa de la Xunta", apuntó. Aunque dejó un recado: "Cada uno tiene su estilo".

Touriño animó a los empresarios gallegos de Río a invertir en Galicia

Abordado por los periodistas, el presidente demoró su réplica a la manifestación. "Es que no me ha dado tiempo a ver", se disculpó en la mañana de ayer en Río, tarde del lunes en España, casi 30 horas después de la movilización. Touriño emplazó a los informadores a un encuentro horas más tarde, previo a la comida que organizó en su honor la Asociación de Empresarios Españoles en Río de Janeiro, para dar su opinión. Fue entonces cuando realizó un llamamiento al consenso en la defensa del gallego, un idioma que "no es un problema del país".

"El gallego debe unir, y no desunir", recalcó el presidente. "El castellano, que también es nuestra lengua, es un idioma protegido, en el que nos sentimos a gusto y que no necesita especial protección", argumentó. Menos tiempo necesitó para contestar a la enésima propuesta de reforma electoral del presidente del PP gallego, Alberto Núñez Feijóo. "Lo que debería hacer es preocuparse por la recomposición del PP, y dejar que Galicia avance", declaró Touriño, para añadir que el bipartito "goza de muy buena salud".

Superada la fase cultural, la gira de Touriño por Argentina y Brasil, que hoy concluye, entró en la asistencial. A su llegada a Río de Janeiro, reiteró los mensajes relacionados con cobertura social a los emigrantes y sus descendientes. Con el prefecto de la ciudad carioca -el equivalente al alcalde-, César Maia, el presidente firmó un convenio para impulsar el que será el Centro Iberoamericano de Capacitación Profesional, que dará servicio a personas en situación de exclusión social.

Touriño se reunió durante una hora con Maia en el Palacio de San Clemente, una armoniosa construcción de estilo colonial que el prefecto reserva para el lustre de los actos institucionales. Maia, un ex comunista que preside la ciudad desde 1996, coincidió con Touriño en considerar el proyecto "especialmente relevante" para los cariocas y para los gallegos de Río, que definió como "un colectivo muy fuerte".

El fuerte colectivo está formado por unas 26.000 personas, que representan el 80% de los 30.000 españoles que residen en la ciudad. No es de extrañar que los emigrantes de Galicia llenaran las 500 sillas que se dispusieron en el salón noble de la Casa de España en Río, el primer lugar en el que puso pie la noche del domingo, madrugada de ayer en España, en la ciudad carioca a su llegada de Argentina. Y extraña menos si se tiene en cuenta el tiempo transcurrido desde la última vez que les visitó un presidente de la Xunta, casi 13 años.

Ese largo período tiene que ver con el pavoroso accidente de un barco turístico regentado por empresarios gallegos a finales de los ochenta, en el que perecieron casi 80 personas en aguas de Río. El siniestro desencadenó una campaña en la prensa nacional que terminó por desmembrar al colectivo empresarial de Galicia. Sólo ahora, casi 20 años después, comienzan a recuperarse. En la comida con ellos, Emilio Pérez Touriño les animó a invertir en Galicia pese a una desaceleración que, según vaticinó, remitirá a partir de 2009.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 20 de mayo de 2008