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COLUMNA

Eutrapelias políticas

Esta derecha que nos gobierna, comandada por el ínclito Francisco Camps, ha decidido que la asignatura Educación para la Ciudadanía se imparta en inglés. Así que la Consejería de Educación ha puesto manos a la obra y se ha dedicado a buscar, entre los docentes, "voluntarios" para impartir en inglés la citada asignatura. Nada se dice de los alumnos. ¿Acaso nuestros educandos conocen a la perfección la lengua de Shakespeare para entender las explicaciones de sus profesores? A no ser que los maestros gocen de la gracia prodigiosa de nuestro Sant Vicent Ferrer, que allí donde se encontraba predicando todos le entendían aunque no conociesen la lengua en que les hablaba.

En otro orden de cosas, uno se ha quedado estupefacto al conocer que para informar sobre las apenas 48 horas que pasó el Papa en Valencia en julio de 2006, la Radio Televisión Valenciana se gastase un total de 12 millones de euros -¡2.000 millones de pesetas!- según informe de la auditora Ernst & Young. Ahora se entiende que la RTVV arrastre una deuda de 1.200 millones de euros. Lo que significa 46 millones anuales de intereses. Demasiado dinero para propalar mentiras y ocultar verdades a la hora de informar. Tener una cadena para elogiar al Consell de Camps y ocultar o criticar a la oposición nos cuesta un potosí a los sufridos contribuyentes valencianos.

Y en esas estábamos cuando ayer domingo el presidente Camps, entrevistado por La Vanguardia, nos descubre que "catalanes y valencianos, si nos respetamos, podemos hacer mucho". O sea, que el molt honorable se da cuenta, ahora, de la razón que teníamos los malvados "catalanistas" -unos valencianos "renegados"- cuando proclamábamos lo que él ahora nos descubre: lo beneficioso que sería para el País Valenciano la colaboración con Cataluña. Declara Camps en la entrevista que "todo catalán y valenciano es consciente de que alguna cosa ha impedido que nos pusiéramos a trabajar juntos. Si consiguiésemos dejar de lado aquello que hace a veces complicadísima nuestra relación y nos dedicáramos a las cuestiones que ambas comunidades podemos y debemos defender, nos iría mucho mejor". ¡Bingo! Pues nada, señor Camps: manos a la obra. Usted tiene la palabra.

Y para final, una eutrapelia folklórica. La Federacio (sic) Coordinadora d'Entitats Culturals del Regne de Valencia ha hecho público un manifest al poble valencià en el que acusa a la Acadèmia Valenciana de la Llengua de querer suplantar el nostre milenari idioma valencià per la llengua catalana. Está en su derecho. Es una demostración de su valencianía. Sucede, sin embargo, que el tal manifest está escrito en un muy aceptable catalán. Las palabras son las mismas, solo que sin acentos. Excepto la a final de las palabras agudas. Esto no es nuevo. El 18 de noviembre de 1978, Miquel Adlert y Xavier Casp también publicaron un Manifest al Poble Valencià en el que decían: Reprovem la introducció de texts pedagògics i religiosos que en realitat estan redactats en llengua estranya i difícilment comprensible par als seus destinataris...". Esa llengua estranya era la misma en que estaba escrito el manifest: es decir, el catalán. Con lo cual tampoco sería comprensible el manifest para sus destintarios. Y uno se pregunta: ¿Por qué la Real Academia Valenciana de Cultura no edita de una vez un Diccionario Valenciano-Catalán para que podamos constatar claramente la diferencia entre el milenari idioma valencià i la llengua catalana? Sería todo un éxito.

fburguera@inves.es

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 19 de mayo de 2008