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Editorial:

Motos en la carretera

El descenso de accidentes mortales en coche no se corresponde con el de motoristas

El descenso de accidentes de tráfico y de víctimas tras la entrada en vigor del carné por puntos y la rápida respuesta judicial a los nuevos delitos de conducción temeraria (ayer entró en vigor la última de las nuevas medidas del Código Penal por la que los conductores sin carné podrán ser castigados hasta un máximo de seis meses de cárcel) ha hecho aflorar un dato hasta ahora oculto o difuminado: la fuerte incidencia de los accidentes de moto. No sólo la reducción de la siniestralidad no se hace notar entre los motoristas, sino que éstos ocupan un espacio cada vez mayor en las cifras de muertos. Desde hace meses no es infrecuente que en la estadística semanal la mitad corresponda a motoristas. Y bueno es que se recuerde justo cuando acaba de empezar un largo puente como el del 1 de mayo.

El problema es de tal magnitud que la Dirección General de Tráfico y algunas comunidades autónomas han comenzado a abordarlo con campañas informativas. El parque de motocicletas ha aumentado en España un 35% en los últimos tres años, mientras que el automovilístico un 10%. Hoy casi cinco millones de motos comparten calles y carreteras con los vehículos de cuatro ruedas. Tiene lógica que estas campañas tiendan a reforzar la convivencia de ambos tipos de conductores y concienciarles sobre un uso responsable del espacio que comparten.

Pero el alarmante aumento de la siniestralidad entre los conductores de motos requiere algo más de las administraciones y, en primer lugar, la pronta sustitución de los actuales guardacarriles que bordean o dividen autopistas y autovías por otros que no actúen como guadañas en caso de accidente. Pero también se necesita un endurecimiento de los requisitos de conducción y una incorporación gradual a las grandes cilindradas. No hay que olvidar que el siniestro mortal en este tipo de vehículos suele protagonizarlo una motocicleta con menos de tres años y más de 500 centímetros cúbicos y un conductor con más de dos años de carné y entre 26 y 45 años de edad.

El riesgo de morir en accidente de moto es hoy 17 veces mayor que en un turismo; y no sólo por su cada vez mayor número, sino por la inadaptación de muchos conductores a su cada vez mayor potencia. Urge, por ello, que Fomento instale los nuevos guardacarrriles y que Interior aborde las necesarias reformas sobre la conducción de este tipo de vehículos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de mayo de 2008