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La Rusia de Putin

Putin concentra el poder en Rusia

El presidente amplía por decreto las funciones de su futuro cargo de primer ministro - Los gobernadores regionales tendrán que despachar directamente con él

Vladímir Putin, que transfiere la presidencia de Rusia dentro una semana a Dmitri Medvédev, no quiere soltar las riendas del poder. Así lo indica un decreto firmado el lunes por el líder, que le permitirá, en calidad de primer ministro, controlar a los gobernadores provinciales, aunque su nombramiento y destitución siga siendo prerrogativa del jefe del Estado.

Putin enmendó de forma sutil su propio decreto (promulgado en 2007) para que los dirigentes provinciales efectúen su rendimiento de cuentas anual ante el Gobierno central y no ante la presidencia. Ahora el primer ministro se encargará de hacer llegar al presidente el informe sobre la eficacia de los gobernadores, que en época de Putin se transformaron de cargos electos en verdaderos virreyes nombrados por el Kremlin.

Algunos analistas advierten indicios de rivalidades personales

Con estos cambios, Putin verá reforzado su poder, que incluye ya el liderazgo de Rusia Unida, el partido con mayoría absoluta en la Duma o cámara baja. El decreto sobre los gobernadores es interpretado como un paso más de Putin para asegurarse de que la política rusa discurrirá por el cauce marcado en su presidencia y también como un intento de limitar el margen de maniobra de Medvédev, quien llegó al cargo porque así lo decidió Putin y fue legitimado en unas elecciones sin garantías.

Se espera que éste presente la candidatura de Putin como jefe de Gobierno a la Duma el 8 de mayo, al día siguiente de su toma de posesión. Esto permitirá a Putin contemplar -ya en calidad de primer ministro- desde la tribuna de la Plaza Roja el desfile del 9, aniversario del fin de la II Guerra Mundial, que este año tendrá carácter militar.

Otras decisiones de los últimos días indican que Putin no va a quedarse en la sombra ni a cargar con la responsabilidad de tareas cotidianas poco agradecidas. Altos funcionarios de Rusia Unida presentaron la semana pasada un proyecto de ley que redistribuye las competencias dentro del Gobierno para transferir obligaciones de este organismo a distintos ministerios y departamentos, en concreto cerca de 500 tareas de un total de 3.000 (sobre todo de carácter social, pero no las competencias en seguridad, orden público y defensa). Las enmiendas afectan a 150 leyes y sus autores señalaban que se trata de un proyecto "técnico" para "liberar al aparato del gobierno de un trabajo superfluo" y de permitir que éste se concentre en "tareas estratégicas".

Por otra parte, la imagen de Putin se verá potenciada por un reforzamiento y diversificación del departamento de prensa, redacción de intervenciones públicas y protocolo del Gobierno. En lugar de ese departamento se crean tres, que además se orientan personalmente hacia la figura del jefe del Gobierno. El equipo que ha trabajado para Putin en el Kremlin se está dividiendo: una parte se queda con Medvédev y otra se irá con su antiguo jefe. Una de las intrigas es si los colegas de los órganos de seguridad de Putin, como el vicejefe de la administración, Ígor Sechin, se irán con él, como se espera, o se quedarán en el entorno de Medvédev.

Entre los colaboradores del presidente entrante y el saliente, los analistas creen advertir indicios de rivalidades personales que podrían llegar a configurarse -y que en parte se presentan ya- como discrepancias ideológicas. Algunos de los que se alinean con Medvédev tratan de presentar al nuevo presidente como una oportunidad para la renovación de la política rusa, aunque éste no les haya dado aún pie para avalar sus ilusiones. "No sabemos si quiere impulsar la democratización del país, pero si quiere, sería estúpido pronunciarse ahora, antes de jurar el cargo, consolidar su posición y rodearse de su propio equipo", señalaba Yevgueni Yasin, ex ministro de economía en época de Borís Yeltsin.

La Duma ha legalizado la creación de fundaciones de ex presidentes de Rusia que permitirá a Putin crear la suya. La institución gozará de una situación privilegiada, con gran autonomía, presupuesto del Estado, facultades para dedicarse a actividades económicas, y podrá recibir donativos. Mientras esté en la política activa, Putin tendrá que delegar en alguien de su confianza la dirección de la fundación, que algunos ven como una fórmula bien pensada para realizar negocios o para continuar los ya realizados.

Mayor protagonismo

- Putin desea ser primer ministro el 8 de mayo para presidir el desfile militar conmemorativo del fin

de la II Guerra Mundial.

- El futuro primer ministro quiere redistribuir las tareas de los ministerios para desprenderse de las funciones más burocráticas.

- El aún presidente va a potenciar los departamentos de protocolo y prensa

de su futuro cargo, que rivalizarán en importancia con los del propio Kremlin.

- La Duma permitirá a los ex presidentes crear sus propias fundaciones. Putin podrá tener también la suya.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 1 de mayo de 2008

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