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Editorial:

¿Qué fue de Annapolis?

Cinco meses de nulos resultados dejan en entredicho la conferencia de Oriente Próximo

La muerte ayer de siete personas, entre ellas una madre y sus cuatro hijos menores, en un poblado de la franja de Gaza por un ataque israelí dificulta aún más cualquier avance en lo pactado hace cinco meses en la conferencia de Annapolis, patrocinada por EE UU, donde las partes se comprometieron a lograr un acuerdo antes de fin de año para el establecimiento de un Estado palestino en los territorios ocupados. Israel ha justificado la acción como respuesta a las operaciones que desde esa zona lanzan las milicias palestinas contra la población israelí.

No hay actualmente ningún elemento que permita alimentar esperanza alguna en Oriente Próximo, a pesar de los diversos canales de negociación abiertos. Las conversaciones entre el primer ministro israelí, Ehud Olmert, y el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, no avanzan, al igual que los contactos interpalestinos que mantienen Al Fatah, que gobierna Cisjordania, y Hamás, que controla la franja de Gaza, cuya población de un millón y medio de habitantes sufre aún más las penurias causadas por la escasez de alimentos.

Una pequeña buena noticia en ese océano de desastres es que la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos en Oriente Próximo (UNRWA, en sus siglas en inglés) pudo ayer reanudar el suministro de víveres al ser levantado parcialmente el bloqueo israelí.

Porque, por lo demás, tampoco parece que pueda dar mucho de sí la mediación de Egipto para persuadir a Israel de que acepte la tregua de seis meses propuesta por Hamás. Representantes de las milicias armadas palestinas tratan esta semana de perfilar una posición común al respecto. Sin embargo, incluso si lo logran, los augurios son malos puesto que Israel ya ha anunciado su rechazo por considerar que esa tregua es en realidad un ardid de los islamistas con el fin de reorganizar sus filas y rearmarse

Sea como fuere, es obvio que toda iniciativa que relegue al grupo ganador de las elecciones de 2006 estará condenada al fracaso. Abbas tiene poco margen para conseguir la reconciliación con Hamás, pese a que, según afirma el ex presidente Carter tras su polémica reunión con uno de sus representantes, está dispuesto a aceptar un acuerdo con Israel siempre que luego sea sujeto a un referéndum de todo el pueblo palestino, incluidos los cuatro millones de refugiados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 29 de abril de 2008