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Reportaje:

El gran simulacro

Israel ensaya las maniobras para afrontar un ataque con misiles

Las sirenas, pésimo síntoma en Israel, salvo las que anuncian el shabat, sonaron a las 10.00 de ayer durante 90 segundos y 1.700.000 personas corrieron a los refugios y a los puestos de mando. Los alumnos de todo el país, miembros del Gobierno, las autoridades municipales y el Comando de la Retaguardia del Ejército llevaron a cabo el mayor simulacro de ataque militar contra el país en sus 60 años de historia.

Los ejercicios, en ciudades y pueblos a lo largo de todo Israel, emulan las situaciones más catastróficas: una lluvia de misiles, el rescate de civiles en edificios derruidos, la destrucción de plantas industriales y la gestión de sustancias nocivas, evacuación a hospitales de víctimas de armas químicas... La Autoridad Nacional de Emergencia, un organismo recién creado, se reunió por primera vez, y en el Canal 33 se emitió un programa para explicar cómo reaccionar ante una agresión de esa naturaleza.

1.700.000 personas corrieron a los refugios y a los puestos de mando

Las maniobras, que se prolongarán hasta mañana, son también un mensaje al enemigo. En las últimas semanas, los dirigentes políticos hebreos lanzan amenazas estremecedoras. El viceministro de Defensa, Matan Vilnai, habló de causar un holocausto a los palestinos si no cesa el lanzamiento de cohetes, y el ministro de Infraestructuras, Benjamín Ben Eliezer, se despachó a gusto el lunes: "La realidad del futuro será mucho peor que la que conocemos... No habrá un lugar en el país que no esté al alcance de los misiles de Siria y Hezbolá... Irán no se apresurará a atacarnos porque es consciente de que ello significará la destrucción de su país. No quedaría una piedra en pie".

Pese a todas las alarmas, los israelíes reducen el tremendismo. Y tampoco cuadran las palabras de Ben Eliezer con las de los jefes militares, que se jactan de que el sistema antimisiles Arrows es capaz de detener cualquier proyectil de largo alcance.

Casi nadie cree que vaya a emerger este escenario dantesco. Como apuntan varios analistas, más bien se trata de un intento del Gobierno por cubrirse las espaldas y demostrar que se han aprendido las lecciones de la guerra del verano de 2006 contra Hezbolá, cuando la milicia chií libanesa disparó más de 4.000 cohetes sobre el norte de Israel y obligó a cientos de miles de personas a pasar unas vacaciones forzadas en el sur o permanecer durante un mes en refugios inmundos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de abril de 2008