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El FMI estima en 600.000 millones las pérdidas de la crisis financiera

Apenas una cuarta parte de los 'números rojos' ha salido a la luz hasta ahora

Los riesgos que amenazan la estabilidad financiera mundial siguen altos. Y el ajuste será doloroso. Así arranca el análisis del Fondo Monetario Internacional (FMI), que por primera vez pone en cifras los estragos que puede llegar a crear la crisis crediticia. El Fondo vislumbra un agujero de hasta 945.000 millones de dólares (600.000 millones de euros) por la espiral originada desde las hipotecas tóxicas estadounidenses. Una cifra que multiplica por cuatro las pérdidas que la banca ha reconocido hasta ahora, y que no hace sino alimentar las incertidumbres asociadas a las turbulencias desde el pasado verano.

Los bancos estadounidenses no son los únicos afectados, a pesar de que por ahora concentran el grueso de las pérdidas. Las entidades europeas también sufrirán, en especial las británicas, francesas, alemanas y suizas. La banca española sale airosa hasta el momento, aunque el Fondo advierte de que los países donde los precios de la vivienda están "inflados" -entre los que aparece España, a juzgar por un informe reciente del propio FMI- están expuestos a riesgos mayores.

La banca británica, alemana, francesa y suiza concentra el problema en Europa

La foto fija actual dista mucho del panorama optimista de hace sólo un año. Jaime Caruana, director del departamento de mercados financieros, dijo ayer que las turbulencias tendrán "secuelas económicas" significativas. La crisis financiera ya está contaminando la economía real. Los efectos, advierte el Fondo, van a ser "más amplios, profundos y prolongados" de lo que se creía.

"Pese a las intervenciones de los bancos centrales, los mercados permanecen bajo una tensión considerable, agudizada ahora por el empeoramiento del entorno macroeconómico, la capitalización deficiente de las instituciones y un recorte de la deuda generalizado", reza el informe, que será presentado este fin de semana en la cumbre semestral del Fondo y del Banco Mundial.

El epicentro del seísmo está en EE UU. Y el FMI fustiga en concreto a Wall Street, por su responsabilidad en la crisis. Las pérdidas potenciales que sufrirán los bancos estadounidenses suman 92.000 millones de euros, frente al lastre de 77.000 millones de la banca europea. Y eso sólo en subprime. En los bancos asiáticos, el golpe será inferior.

El daño va más allá de las subprime. El FMI calcula que las pérdidas asociadas a los créditos hipotecarios de alto riesgo, junto a la caída en el valor de la vivienda y el aumento de la morosidad en EE UU, podrían elevarse a los 360.000 millones. A esa cantidad habría que añadir otros 153.000 millones vinculados a inmuebles comerciales, 76.000 millones en el mercado de deuda para empresas y 12.800 millones en créditos al consumo, con lo que las pérdidas agregadas se elevarían a 600.000 millones.

Pero lo peor está por venir: hasta ahora, el sector financiero ha anunciado pérdidas por valor de 230.000 millones de dólares (147.000 millones de euros). Si los pronósticos del Fondo son válidos, en los próximos meses aflorarán muchos más números rojos.

Los riesgos para España proceden del pinchazo inmobiliario: el FMI calcula que los pisos están sobrevalorados entre el 15% y el 20%. Caruana cree que el impacto se sentirá primero por la vía de la destrucción de empleo y del menor crecimiento, mientras que la banca española sufrirá si la crisis se agudiza, en un análisis parecido al que realiza el Banco de España. Las dificultades pueden aparecer "en la segunda vuelta, cuando el impacto en la banca dependa de cuál sea la evolución macroeconómica", dijo Caruana.

El FMI reclama al sector privado y a las autoridades públicas que actúen de inmediato para mitigar los riesgos del ajuste. El Fondo le da un tirón de orejas a los bancos centrales: Caruana aboga por una reflexión a fondo sobre la forma en que la política monetaria puede haber propiciado la falta de disciplina del sector financiero. A los bancos les pide que sigan saneando sus carteras para restaurar la confianza del inversor. Y solicita a los Gobiernos que consideren todas las opciones para salir de la crisis, incluida la movilización de fondos públicos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de abril de 2008