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Reportaje:

Cien inventos (in)verosímiles

Un artista catalán se ríe del presente ideando objetos del futuro

Entre la sátira costumbrista, la ciencia-ficción, el arte y la gamberrada está Pep Torres (Barcelona, 1965). Este catalán multidisciplinar repasa su obra en Madrid a través de tres exposiciones tituladas Inventarium. Son un centenar de inventos sui géneris, muchos pensados para la vida futura y otros sólo para divertir. El resto, ahí está la gracia, son absolutamente reales. Con ellos pretende hacer reír y hacer pensar. La primera muestra, un híbrido entre Julio Verne y George Orwell, se llama Futour. Galardonada con el Premi Ciutat de Barcelona, es un recorrido por los inventos que usaremos allá por 2300. "Es la más artística", asegura Torres.

El inventor la define como "una visión del futuro a través de sus objetos" y, al tiempo, "una reflexión del presente, de cómo vivimos hoy en día". De esa mirada nace, por ejemplo, la cama puzzle. En 2300, "nadie en su sano juicio compraría un colchón de matrimonio que no fuera desmontable dada la precariedad de las relaciones". Son artilugios "ultrarrealistas", ya que los idea, los explica y los monta, "con sus palancas y sus lucecitas de modo que parece que se van a poner en marcha". La verosimilitud está llevada al extremo, ya que tienen marca, logo, paquetería... incluso inventor, eso sí, todo de pega. Sus cachivaches guardan cierta similitud con los Chindogu japoneses, objetos en teoría prácticos pero que no sirven para nada porque causan más problemas de los que resuelven. "Mi estilo es parecido al de Kenji Kawakami

[mentor del Chindogu]. Sin embargo, los míos tienen mensaje". Los artilugios de Torres no se agotan en la carcajada, sino que pretenden ser "una reflexión, una crítica mordaz". "Yo entiendo el invento como mi forma de expresar lo que pienso del mundo". Torres habla de la guerra, de la ecología, de las costumbres sociales, de la vida en pareja, del cambio climático... De ahí el huevo frito empaquetado de uno en uno y listo para comer, el pantalón sin cintura para dejar toda la ropa interior vista, la maleta que comprime la ropa de tu armario dado que el tiempo está loco...

La segunda exposición lleva por título Funventions y recorre su trayectoria más desenfadada y mediática. "Es mi expresión más divertida y menos crítica", indica el diseñador. Desde una plancha con pesas para hacer ejercicio de paso hasta una toalla-donut con agujero para la sombrilla. Por último, Nidea, "la respuesta más habitual a la pregunta de ¿y eso qué es?", es una recopilación de los inventos más curiosos encontrados por Torres y su estudio Stereonoise. Todos rigurosamente reales y comercializados. Entre ellos, la báscula-personaje, que te señala celebridades que pesan lo mismo que tú, o el pack venganza contra vecinos ruidosos, con unos tapones y un CD con sonidos tan insoportables como un niño ensayando con su violín. También hay dos de su puño y letra. "Un recogedor con peine para ir limpiando la escoba cuando se barre y un cubo con un compartimento para poner los botes y ahorrar espacio". Ambos "están en el supermercado", añade. Pero a estas alturas dudamos de si es cierto o parte del espectáculo. ¿Es un profeta o un artista? "A mí también me cuesta definirme, pero si tuviera que decirlo en una palabra sería inventor. Lo que no soy es un visionario", subraya. Pero su gran debilidad es la música. "Escribo [su libro más exitoso es Manual del inventor], diseño, compongo... si pudiera, viviría de la música, pero es difícil", confiesa. De hecho, su nuevo proyecto es grabar un disco "entre la música clásica y la electrónica".

Centro comercial Plaza Norte-2-La Cúpula de Madrid del 31 de marzo al 19 de abril.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de abril de 2008