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El PP de Cataluña quiere que Rajoy abandone el discurso anticatalán

Sirera cree que la moderación es vital para acortar la distancia con el PSC

Los socialistas catalanes aventajaron al Partido Popular, liderado entonces por el moderado Josep Piqué, en cinco diputados en las legislativas de 2000. No les sirvió de mucho porque el PP obtuvo mayoría absoluta. En 2004, la diferencia se agrandó hasta los 15 escaños, y el pasado 9 de marzo alcanzó una cifra récord, 17 diputados. La superioridad del PSC fue determinante para que José Luis Rodríguez Zapatero llegara a La Moncloa. Con estos datos en la mano, al PP catalán -comandado por Daniel Sirera- le espera una ardua tarea: convencer a la dirección nacional de que su "agresiva" política contra Cataluña en el resto de España ha sido el detonante de este resultado y que, o la modifica, o Mariano Rajoy puede perpetuarse en la oposición.

Desde 1983, los populares en Cataluña han tenido seis líderes. Los ha habido sumisos con la dirección de la madrileña calle de Génova -Alberto Fernández Díaz fue su máximo exponente- y díscolos como Josep Piqué. Pero todavía no ha llegado el persuasivo, el dirigente capaz de convencer a Madrid de que su política en Cataluña ha de ser lo más próxima al centro político y que cualquier escoramiento a la derecha o a la radicalidad le alejará del grueso de los votantes. "Pues así estamos. Daniel Sirera, elegido en julio, sólo ha podido capear este desaguisado. Y, con todo, hemos incrementado dos diputados", comenta un estrecho colaborador del presidente regional.

Sobre el tapete, la furibunda oposición de Génova al nuevo Estatuto catalán y la política lingüística de la Generalitat, con la supuesta "exclusión" del castellano en la enseñanza, aparecen como los dos grandes asuntos que en Cataluña se han interpretado como una feroz agresión de los populares. "No es que estemos a favor del Estatuto ni de excluir el castellano, pero hemos de evitar que el PP tenga esta imagen de anticatalán en Cataluña", comenta otro destacado dirigente.

La dirección catalana confía en que la renovación emprendida por Mariano Rajoy suponga un espaldarazo a este cambio de rumbo que ansían Daniel Sirera y su equipo. Y así, decisiones como la salida de Eduardo Zaplana como portavoz parlamentario o la posibilidad de que Ángel Acebes deje la secretaría general del partido son acogidas con indisimulada satisfacción.

Sirera ha trasladado estas reflexiones a diversos dirigentes de Génova sin mucho éxito hasta el momento. En los próximos días lo hará con Mariano Rajoy, sobre todo con vistas a preparar el congreso que los populares celebrarán en junio. "Lo importante no es colocar gente en la ejecutiva, sino convencer a la dirección de que debemos quitarnos este sambenito de anticatalanes", añade un miembro de la ejecutiva del PP catalán.

La cúpula regional lamenta que Génova no haya aprendido la lección pese a la contundencia de los resultados del 9-M. "Ahora ya se ha cubierto una etapa y la redefinición del discurso se ha de discutir en el congreso. Ahí es donde tendremos que poner toda la carne en el asador", comentan las mismas fuentes.

Sin embargo, no todo depende de Madrid. Sirera quiere emprender una profunda renovación del PP catalán que pase por un rejuvenecimiento de sus dirigentes y aparcar a "viejas glorias" a las que acusan de entorpecer cualquier estrategia. Los hermanos Alberto y Jorge Fernández Díaz son dos claros ejemplos. Un dirigente da con la solución: "Entre los dos controlan el territorio y no nos dejan hacer nada. O aquí metemos el partido a centrifugar o no saldremos adelante".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 27 de marzo de 2008