La fosa estaba bajo el campo de concentración

El cuartel de Alcalá donde se hallaronhuesos fue cárcel de 2.113 republicanos

Una nueva luz se proyecta sobre la oscuridad que, todavía, envuelve a los restos humanos sin identificar, hallados en una fosa del acuartelamiento Fernando Primo de Rivera de Alcalá de Henares el pasado 11 de febrero.

Un confidente dijo que murió durante su traslado hacia Moscú vía Valencia

El mismo lugar donde se encontraron cráneos y tibias de varias personas formaba parte de un campo de concentración alcalaíno llamado Manicomio, donde fueron recluidos hasta 2.113 republicanos al acabar la Guerra Civil, en 1939. En el padrón complutense del 1 de enero de 1940 constan personas censadas en una relación de "Individuos en el campo de concentración Manicomio, hoy (diciembre de 1939) prisión habilitada". Otros presos censados en Alcalá proceden de dos talleres penitenciarios, con 2.739 y 541 reclusos, respectivamente; más otra lista de 404 reclusas de un penal más.

El edificio central del hasta ahora acuartelamiento de la Brigada Paracaidista, donde se ha descubierto la fosa con restos humanos, fue inaugurado para albergar el centro psiquiátrico de la villa complutense. Por ello, en Alcalá se conoce todavía hoy a ese recinto como El Manicomio.

En el mismo centro de reclusión de hombres hubo a finales del año 1939 "veinte bajas", cuyos nombres y apellidos constan en una relación adjunta integrada en el padrón alcalaíno, más precisamente en el legajo numerado como 1159/ 1 que consta en el Archivo Municipal. Entre las veinte bajas, denominación que en la época designaba a los fallecidos, se hallaba el recluso José Sánchez Román, homónimo de un ministro republicano.

La historiadora Pilar Lledó, autora de Alcalá en guerra (Brocal, 1999) asegura que, en aquel año, según testimonio del ex recluso A. L., se produjo un intento de fuga de Vicente Pareta y Alfredo Brull, sargentos republicanos allí presos, que fueron posteriormente capturados y pasados por las armas en el denominado Manicomio. Entre el fin de la Guerra Civil, marzo de 1939 y el 5 de febrero de 1948, 264 personas fueron fusiladas en Alcalá de Henares y sus nombres, incluidos como tales en el registro civil alcalaíno; en esa relación no constan, sin embargo, los nombres de los sargentos que intentaron huir y fueron fusilados, señala la historiadora Lledó.

Por otra parte, al finalizar la Guerra Civil en Madrid con la rendición a las tropas de Francisco Franco del coronel Segismundo Casado, éste ordenó detener a los comunistas que se negaban a entregar las armas y decidió congregarlos en Alcalá de Henares. En su libro de memorias Así cayó Madrid, asegura que reunió en un campo de concentración de Alcalá de Henares a miles de comunistas y simpatizantes, a primeros de marzo de 1939. Tropas franquistas al mando del general Antonio Sagardía Ramos tomaron la villa complutense en torno al 28 de marzo de 1939. Se ha sugerido que los restos hallados podrían pertenecer a comunistas presos allí fusilados.

Dos años antes, la aviación nazi había castigado con especial virulencia Alcalá, donde residió la 46ª División Mixta de Valentín González, El Campesino.

Leguina mandó buscar los restos de Nin

En la víspera de las recientes elecciones, se difundió la hipótesis, no demostrada, que presume que algunos de los restos hallados en el acuartelamiento alcalaíno Fernando Primo de Rivera pudieran pertenecer al político marxista catalán Andreu Nin (1893-1937), ministro de Justicia de la Generalitat de Cataluña y secretario general del Partido Obrero de Unificación Marxista. Nin, que se había inclinado a favor de León Davídovich Trotski, frente a Iósif Stalin, al morir el líder soviético Vladímir Ilich Lenin en 1924, disentía de las directrices comunistas sobre la guerra en España. Nin fue secuestrado, y presumiblemente asesinado, en el área de Alcalá de Henares por cinco agentes y espías al servicio de Stalin, en la primavera de 1937. Su cuerpo nunca fue hallado.

Joaquín Leguina, presidente del Gobierno regional de Madrid en 1993, ordenó indagar y hacer rastreos en el área de Alcalá de Henares en busca de los restos de Nin. "Yo había recibido de Raimon Obiols, líder socialista catalán, una petición al respecto, y gastamos un dinero en aquella investigación", subraya Joaquín Leguina.

La suma entregada a un informador, hijo de uno de los captores de Nin, fue de 500.000 pesetas. Según documentos del padre del confidente establecido en Moscú, Nin estaba siendo trasladado en un camión por la carretera 203 que une Alcalá con Albacete, para enviarlo desde Valencia hasta Moscú. Sin embargo, se cree que Nin fue asesinado in itínere y su cadáver, enterrado en un cruce a 100 metros de la carretera hacia Perales de Tajuña. La investigación ordenada por Leguina acabó sin resultado firme.

Otra hipótesis más, barajada semanas antes, identifica los huesos hallados el 11 de febrero con los de nueve oficiales, cinco capitanes y tres tenientes, destinados en un batallón ciclista, más los de otro oficial de una unidad de zapadores, destinados en 1936 en el mismo cuartel escenario del hallazgo. Al alzarse el general Francisco Franco contra el Gobierno electo de la República, en julio de 1936, un grupo de militares de ambas unidades alcalaínas se insubordinó contra sus jefes, los tenientes coroneles Mariano Monterde y Gumersindo de Azcárate, leales a la República. El primero fue asesinado a tiros por los insurrectos y el segundo resultó gravemente herido. Varios paisanos murieron.

Una columna al mando del coronel Ildefonso Puigdendolas, enviada por el Gobierno desde Vallecas a Alcalá con unidades de Getafe y de Castellón, más milicias socialistas y anarquistas, sofocó la revuelta y detuvo a los alzados. En dos juicios populares, fueron condenados a muerte tras aplicárseles, por rebelión, el Código de Justicia Militar vigente. Se cree que no fueron sepultados en Alcalá, sino en Madrid, donde habían sido juzgados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 24 de marzo de 2008.

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