Entrevista:JOSÉ JUAN ORTIZ | Representante de Unicef en Cuba

"Un cambio radical en Cuba sería ahora un caos"

"Cuando hablas bien de Cuba te tratan como a un espía", lamenta Juan José Ortiz, representante de Unicef en la isla caribeña. El antropólogo, quien participó recientemente en un seminario sobre cooperación en la UPV, reclama que se respeten la voluntad y los ritmos políticos del pueblo cubano, sin injerencias.

Pregunta. Cuba se idealiza o se demoniza. ¿Cuál es la situación real de los derechos sociales y la protección a la infancia?

Respuesta. El Gobierno ha priorizado la escolarización plena y la salud integral centrada en la prevención. Cuba tiene los indicadores más altos de la región en educación y salud, equiparables a los países desarrollados. Hay fuertes carencias de recursos: faltan ordenadores y espacios recreativos, hay que rehabilitar escuelas, que sufren las catástrofes naturales... Unicef les dota de infraestructuras, impulsa programas de educación integral con las familias y apoya la capacitación de profesores.

"Cuba mejorará más rápido cuanta menos presión internacional tenga"

P. ¿Siente el control social del Gobierno?

R. No. Trabajo con absoluta libertad. El Estado cubano le da mucha importancia a Naciones Unidas, por lo que somos interlocutores permanentes.

P. En España crece la alarma ante la violencia juvenil. ¿Cómo se vive en Cuba y cómo se puede solucionar?

R. En Cuba no hay la influencia de los medios de comunicación y los videojuegos. La protección de la familia es mayor. La región es el paraíso de las maras, pero aquí las pandillas no existen y los índices de delincuencia son menores. Sí que aparecen brotes de violencia entre iguales, y los analizamos para hacer políticas de prevención. Por ejemplo, programas de ocio sano para potenciar la música, la danza o el deporte. Los espacios para jóvenes son una gran carencia tanto en Cuba como en España, y el botellón es una consecuencia de ello.

P. La asignatura de Educación para la Ciudadanía plantea el debate sobre cómo educar en valores. ¿Cuál es la frontera con el adoctrinamiento, del que se acusa a Cuba?

R. La obligación del Estado es educar en derechos humanos, ciudadanía, convivencia y desarrollo. Es excesivo cuando provoca rechazo en el sujeto de la educación. Por eso los adolescentes deben participar en el diseño de las políticas. La ideologización en Cuba se nota más en las formas que en el fondo. En vez de un crucifijo tienen una foto del Che. La historia, como en cualquier país, se enseña de manera subjetiva. No creo que haya una manipulación de mentes, sino una educación avalada por las mediciones internacionales. Es el país con más cooperantes sobre su PIB.

P. ¿El actual escenario de cambios puede hacer peligrar esa situación?

R. En Cuba no utilizan la palabra "cambio" porque dicen que no quieren cambiar de sistema. Están en un periodo de transformación social, para evolucionar hacia el socialismo del siglo XXI. A petición de Raúl, se han recogido más de 1,3 millones de sugerencias sobre cambios necesarios. Cambiarán incluso cuestiones estructurales para mejorar la calidad de vida. Eso sí, un cambio radical sería ahora un caos, como se ha visto en otros países latinos. No quieren experimentos peligrosos, ni destruir lo construido. Cuantas menos presiones internacionales tengan, mejorarán más rápido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0023, 23 de marzo de 2008.

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