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Reportaje:

Al Museo Whitney le llueven millones

El dinero no lo es todo. Pero para las instituciones culturales estadounidenses, sin dinero privado no se sobrevive. De ahí que la noticia de que el magnate de la cosmética Leonard A. Lauder, hijo de Estée Lauder, haya decidido donarle al Museo Whitney de Nueva York 83 millones de euros ha sido recibida con un aplauso generalizado. Es la mayor cantidad jamás recibida por el Whitney y una de las mayores obtenidas por un museo estadounidense.

Eso sí, nada es gratis. Lauder exige a cambio que el Whitney no abandone el edificio en la Avenida Madison. La construcción, ideada por el arquitecto Marcel Brauer, es una joya de la arquitectura modernista que Lauder aspira a preservar. "Como muchos amantes de la arquitectura, creo que el edificio y el Whitney son un todo", declaró en un comunicado.

La fortuna del inventor del llamado índice del pintalabios, que dice que en tiempos de crisis las mujeres se arreglan más, asciende a 2.000 millones de euros, según la revista Forbes.

El pequeño museo neoyorquino trata de emular a la Neue Gallery de Viena, un espacio nacido en plena década de los veinte donde se mostró el arte austriaco y alemán más innovador de aquella época. Sus fondos provienen de la colección personal de Lauder.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 24 de marzo de 2008