Reportaje:

El poder hipnótico de Terry Riley

El pionero del minimalismo actúa en Madrid en un ciclo sobre la composición

Se le considera un pionero del minimalismo desde que, en 1964, publicó In C, una obra que repetía 53 células melódicas sobre un pulso constante. "Me resulta extraño que ese rótulo me siga persiguiendo porque los ciclos repetitivos y la música modal siempre me han interesado, y siempre serán parte de mi trabajo, pero no creo que esa etiqueta pueda describir lo que hago hoy".

Terry Riley (Colfax, California, 1935) inauguró anoche con su hijo Gyan a la guitarra -hoy repite con otro programa junto al contrabajista italiano Stefano Scodanibbio- el ciclo ¿Los límites de la composición?, que se celebra hasta el domingo en La Casa Encendida, de Madrid, con músicos como Alvin Lucier, Alvin Curran, Gordon Mumma o Christian Wolff. "En mis conciertos hay muchas improvisaciones. Creo en el hecho de hacer música en el momento y tener cada noche una experiencia única", explica. Sin renunciar a la electrónica, ahora prefiere un instrumento como el piano: "Todavía uso ordenadores porque la música generada por computadora es la única forma de expresar ciertas ideas, pero hay unas sutilezas en el sonido acústico que todavía no existen en la música electrónica y también un tipo de control sobre la textura de la sonoridad".

"La música nos dice más sobre lo que somos que cualquier otra cosa"

El hombre cuya música hipnótica ha influenciado a compositores como Steve Reich o Philip Glass, y a grupos como Soft Machine, los Who, Tangerine Dream o Sonic Youth, se presta a la entrevista con amabilidad. Y recuerda con admiración a La Monte Young, otro precursor: "El más insólito y posiblemente más influyente compositor de nuestra era. También me marcó Stockhausen. Una obra como Zeitmasse llevaba a límites nunca alcanzados. Y los jóvenes se sienten siempre atraídos por las ideas extremas".

En 1970 viajó a India para estudiar con Pandit Pran Nath. "Fue la influencia más poderosa en mi vida. Era un gran maestro, en un sentido muy tradicional, pero también alguien poco corriente incluso en India. Su espontaneidad y maestría eran algo que me impresionó al escucharle cantar. En la música clásica de la India, una tradición que se ha ido desarrollando durante miles de años, mucho más antigua que la de nuestra música occidental, había cosas muy próximas a lo que yo estaba intentando hacer en A rainbow in curved air y Poppy Nogood and the Phantom Band.

"Podría renunciar a casi todo, pero a la música... . Está conectada a nuestra vida espiritual, a la comprensión de quiénes somos y a la del Universo. Nos dice más sobre lo que somos que cualquier otra cosa que podamos hacer", asegura. En los sesenta ofrecía unos improvisados All-Night Concerts que duraban hasta la madrugada y a los que muchos acudían en familia con sacos de dormir y hamacas."Quería vivir la experiencia de cambiar el estado psicológico del público. Y cuando empecé a estudiar en India, me di cuenta de que eso es lo que hacen allí. Es más una idea oriental que occidental".

El Kronos Quartet acaba de publicar The cusp of magic, una composición de Riley en seis movimientos. "Escribí el primer cuarteto para ellos en 1980. Conocí a David Harrington cuando los dos dábamos clase en el Mills College, en Oakland. Desde entonces les he escrito no sé cuántos, ¿20, quizá?", dice riendo. "Trabajo con ellos tras escribir la música y dicen que soy el quinto miembro del Kronos". Cuando el hijo de Harrington murió repentinamente con 16 años, Riley compuso Requiem for Adam. "Pensé que cuando alguien muere hay que poner algo en su lugar para ayudar a sanar las relaciones".

Le hace gracia que Baba O'Riley, la canción que le dedicaron los Who, sea la sintonía de la serie CSI Nueva York. Y en 2001 participó en el Sónar de Barcelona: "Soy una persona mayor y es muy bueno para mí tener contacto con gente joven. Bueno para mí y para ellos. El contacto entre generaciones, como se da en otras culturas, es muy importante. En nuestra sociedad a la gente mayor se la almacena. Cuando varias generaciones de una familia vivían bajo el mismo techo, los jóvenes aprendían de los valores y la sabiduría de los ancianos. Porque ellos también serán viejos un día, y eso prepara para la experiencia".

Se alegra de la victoria de los socialistas en España y habla de su país. "Cualquier cosa será buena porque estamos en lo más bajo. Bush ha sido pésimo no sólo para EE UU, sino para el mundo. Ha hecho tanto daño, tanta gente ha muerto que si hay alguna justicia, él y los de su Administración serán juzgados como criminales de guerra".

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 10 de marzo de 2008.

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