Sarkozy cede a la presión alemana sobre la Unión Mediterránea

Merkel logra que la iniciativa francesa se inscriba en la UE

El ambicioso proyecto de la Unión Mediterránea del presidente francés Nicolas Sarkozy sigue deshinchándose. El lunes, tras su reunión con la canciller alemana Angela Merkel en Hannover, el inquilino del Elíseo abandonó su pretensión de crear, al margen de la Unión Europea (UE), una organización de los Estados ribereños y aceptó que este proyecto se inscriba en la estructura ya existente del llamado Proceso de Barcelona, que acoge a los países miembros de la UE.

El presidente francés ha asistido a un deterioro del eje franco-alemán

El ambicioso proyecto de la Unión Mediterránea del presidente francés Nicolas Sarkozy sigue deshinchándose. El lunes, tras su reunión con la canciller alemana Angela Merkel en Hannover, el inquilino del Elíseo abandonó su pretensión de crear, al margen de la Unión Europea (UE), una organización de los Estados ribereños y aceptó que este proyecto se inscriba en la estructura ya existente del llamado Proceso de Barcelona, que acoge a los países miembros de la UE.

"Hemos encontrado el camino para este acuerdo", anunció Sarkozy sin dar más detalles. La nueva propuesta, apadrinada por París y Berlín, se dará a conocer en el Consejo Europeo de Bruselas del 13 y 14 de marzo.

Fuentes de la Unión por un Movimiento Popular (UMP), el partido del presidente francés, reconocían ayer que la iniciativa de Sarkozy, que tal como fue enunciada durante la pasada campaña electoral pretendía restablecer en lo posible el peso francés en el contexto europeo, "está muerta". Según el diputado conservador Jacques Myard, "al sucumbir a las demandas alemanas, Francia ha perdido una ocasión histórica de crear un cuerpo que es vital para las relaciones norte-sur".

El primer ministro François Fillon quiso matizar ayer la obvia claudicación de Sarkozy ante Merkel -opuesta desde el primer momento a este proyecto- e insistió en que Francia tiene intereses "más directos" que Alemania en el Mediterráneo. Según Fillon, la fórmula que se anunciará en Bruselas se basa en el modelo de la Unión del Báltico, que reúne a los países ribereños de este mar, donde la Comisión Europea participa en proyectos de cooperación cuando lo desea. Otras fuentes, sin embargo, señalan que la idea de tomar como modelo la Unión del Báltico, creada en 1992 para tratar problemas ambientales, energéticos y políticos, ha sido abandonada. Fuentes del Ejecutivo alemán citadas por Le Monde señalaban ayer que "no será un cuadro de cooperación que integre a los 27 Estados" del Mediterráneo, como es el caso del Báltico.

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En cualquier caso, las diferencias entre Sarkozy y Merkel no sólo se centran en el proyecto de Unión Mediterránea, aunque éste haya sido una piedra de toque muy simbólica. Desde su llegada al poder, Sarkozy ha asistido a un importante deterioro del eje franco-alemán. Con su visita a Hannover, en el marco del Salón Mundial de las Nuevas Tecnologías (Cebit), Sarkozy ha querido recomponer sus relaciones con la canciller, con vistas a la presidencia francesa de la UE del segundo trimestre del año.

En este sentido, ambos líderes podrían haber acordado una nueva fórmula para el lanzamiento de la Unión Mediterránea que debe desarrollarse en París a mediados de junio, en un foro al que Alemania no estaba invitada.

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