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Reportaje:ELECCIONES 2008 | Radiografía de los candidatos

Rajoy repite táctica y corbata

Los especialistas creen que el líder del PP se equivocó al hacer más críticas que propuestas

Mariano Rajoy salió en el primer cara a cara decidido a jugar al ataque. Atosigó a Zapatero con preguntas retóricas. "Hizo 51, que las conté", comenta Daniel Rodríguez, de 6W Comunicación. El líder del Partido Popular buscaba entonces el cuerpo a cuerpo y eso se reflejó, según este experto, hasta en el vestuario: "Esa corbata efectista roja y ese traje azul casaban bien con la táctica guerrera que tenía pensado seguir".

Rajoy compareció ayer también con un traje azul parecido al de la semana pasada, una camisa clara similar y la misma corbata-talismán rojo chillón, la que se pone siempre en las grandes citas televisivas, no se sabe si por coquetería o superstición. Una pequeña diferencia de talla: la americana de la semana pasada le iba algo justa, así que ayer eligió una de una talla mayor. Ventaja: le iba más cómodo; inconveniente: le hacía unas arrugas desaconsejables desde el punto de vista estético.

"Iba en su línea", resumió Paz Herrera, de la agencia de imagen Qué me pongo. "Rajoy es menos telegénico que Zapatero, pero para este debate yo tampoco le habría cambiado mucho. Es así y ya, a estas alturas, sería contraproducente modificar las cosas, no resultaría creíble para la audiencia", añadió Herrera.

En la actitud hubo, sin embargo, un cambio: Rajoy salió más calmado, algo más a la defensiva, se reclinaba para atrás mucho en la silla, y eso era síntoma, según el lenguaje de los gestos, de que "estaba cómodo y relajado", según Rodríguez. Esto, como la talla del traje, también esconde un lado malo: "Parecía menos atento, menos activo", añade Rodríguez.

José Luis Arceo, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid especializado en Comunicación Política e Imagen Pública, se fijó en que Rajoy, en el inicio del debate, "arrancó algo nervioso, no tanto como la otra vez, pero nervioso, y eso se notaba en la velocidad meteórica que empleaba a la hora de hablar".

Arceo asegura que Rajoy cometió dos errores grandes. El primero y el que, a su juicio, pudo inclinar el debate, fue la ausencia de propuestas del líder del PP. "No salió a debatir como un aspirante a presidente del Gobierno, se limitó a criticar lo que decía y prometía Zapatero. Según mis cálculos, el líder de la oposición empleó más de las tres cuartas partes de su tiempo en torpedear la gestión del Gobierno de su oponente, y contentarse con eso no es suficiente en un debate decisivo de estas características, delante de millones de posibles votantes".

El segundo error claro de Rajoy, para el catedrático Arceo, fue el de volver a meter a la niña famosa en su alegato final: "La historia de la niña ha sido una metedura de pata desde el principio, los comentarios y los chistes que se han hecho en toda España durante toda esta semana a cuento de ella lo demuestran. Cerrar así su intervención es simplemente garrafal. Yo no sé quién ha asesorado al presidente del PP para volver a meter a la niña en esto".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 4 de marzo de 2008