Reportaje:ELECCIONES 2008 | Radiografía de los candidatos

El presidente gana contundencia

Los expertos en imagen vieron a Zapatero "impaciente por empezar y más agresivo"

En el anterior debate, José Luis Rodríguez Zapatero estuvo más tranquilo que Rajoy. Demasiado, tal vez, según varios expertos en telegenia y en teoría de la comunicación. Porque un exceso de sosiego puede ser entendido por el telespectador como debilidad. Algo tan nefasto como pasarse de agresivo.

El debate de ayer no fue así. Zapatero supo enredarse verbalmente con Rajoy sin ceder el turno de palabra y sin achicarse, según observó el catedrático de la Universidad Complutense especializado en Comunicación Política e Imagen Pública José Luis Arceo.

Además se le notaba, por lo menos según los especialistas en comunicación no verbal, que tenía más ganas de que todo empezara de una vez. "Cuando se encontraban de pie haciéndose las fotos, antes de pasar al estudio, Zapatero se puso de puntillas varias veces, y eso indicaba que estaba activo, con deseo de ponerse a hablar y a discutir. Cuando se sentó a la mesa permaneció todo el tiempo inclinado hacia delante, en un gesto incisivo que indicaba más atención que Rajoy".

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En su indumentaria, eso sí, eligió casi lo mismo que en el debate anterior: un traje azul, una camisa clara y una corbata parecida a la otra, aunque no idéntica. "La nueva corbata, con algunas líneas azules inclinadas, le daba más luminosidad al rostro: estuvo bien elegida", juzgó la asesora de imagen Paz Herrera, de la agencia Qué Me Pongo.

Arceo reprochó al presidente del Gobierno que en el anterior debate se dejara comer el terreno en algunas intervenciones: "Hubo veces que Rajoy le atacó atrozmente y Zapatero no terminó de revolverse, no sólo con lo que decía, sino también con el cómo, con los gestos, no acabó de hacer frente al ataque. Eso pasó, por ejemplo, cuando Rajoy le acusó de haber agredido a las víctimas del terrorismo. Zapatero debía de haber estado más contundente".

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En el debate de ayer, Zapatero no cometió ese error: "Le he visto más agresivo y contundente, interrumpiendo a Rajoy a veces y no dejándose interrumpir por el otro. Además, y esto es importante, le he visto hacer propuestas, promesas, asumir el papel de presidente del Gobierno. Que luego te crean o no te crean es otra cosa, claro".

Rodríguez, de 6W Comunicación, aseguró que Zapatero "contuvo más o menos bien su tendencia a gesticular en exceso". Y especificó: "La televisión es una caja de resonancia enorme, cualquier gesto se amplifica muchísimo de cara al espectador. Por eso tiene que contenerse aún más". Esto es difícil: "No es sencillo hablar en público, y menos en televisión, con el miedo escénico que acarrea, y contenerse a la hora de efectuar tus gestos habituales. Para eso hace falta entrenamiento, y Zapatero lo ha tenido". Hay algo que Zapatero hace bien y que ayer supo explotar con acierto: "Modular la voz, dosificar los silencios y las pausas. Un silencio bien colocado es de gran utilidad, y ayer lo fue", concluye Rodríguez.

José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy, a su llegada al Palacio de Congresos de Madrid. El líder del PSOE llevaba una corbata diferente a la del primer debate.
José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy, a su llegada al Palacio de Congresos de Madrid. El líder del PSOE llevaba una corbata diferente a la del primer debate.CLAUDIO ÁLVAREZ

Sobre la firma

Antonio Jiménez Barca

Es reportero de EL PAÍS y escritor. Fue corresponsal en París, Lisboa y São Paulo. También subdirector de Fin de semana. Ha escrito dos novelas, 'Deudas pendientes' (Premio Novela Negra de Gijón), y 'La botella del náufrago', y un libro de no ficción ('Así fue la dictadura'), firmado junto a su compañero y amigo Pablo Ordaz.

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