Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
BORÍS TADIC | Presidente de Serbia | Un nuevo país europeo

"Sin una Serbia estable no habrá Balcanes estables"

Belgrado
Reelegido hace menos de un mes, el europeísta Borís Tadic, de 50 años, reconoce en esta entrevista los peligros que afronta Serbia tras la secesión de Kosovo en su camino hacia la UE

El trabajo de Borís Tadic parece más el de un funambulista que el de un presidente. Defiende con pasión la integración de Serbia en la Unión Europa, y a la vez lucha contra la declaración unilateral de independencia de Kosovo alentada por los principales países de la UE, porque crea precedentes peligrosos: "Hay muchos Kosovo ahí fuera". Admite dificultades internas: "Van ser dos años difíciles, pero soy optimista". Se define como un "no nacionalista" en un país donde casi todos los políticos lo son en algún grado. "Pero soy serbio y tengo a Kosovo en el centro de mi identidad".

Pregunta. Después de los graves incidentes de la semana pasada, ¿cuál es el plan?

Respuesta. No espero nuevas manifestaciones ni disturbios. Tenemos que tener una salida racional de este proceso. No vamos a renunciar a Kosovo. Hay una posición de principio en la defensa de nuestros intereses y de la ley internacional. Vamos a utilizar todos los recursos diplomáticos y políticos en esa defensa pero sin violencia. Eso también es una posición de principio.

"Si los albaneses lo van a tener todo y nosotros nada, habrá problemas"

"No somos los únicos culpables de lo que ha sucedido en los Balcanes"

"Nos ayudaría que España defienda una posición de principios en la UE"

P. ¿Estaban los incidentes planificados o sólo fueron vándalos fuera de control?

R. Hay una investigación en marcha y no puedo opinar hasta que concluya. Esta violencia era previsible porque la gente está enfadada. No sé cómo reaccionarían España, Alemania u otros países si perdieran parte de su territorio, de su identidad. Hay una falta de entendimiento europeo de los retos a los que se enfrenta Serbia. Sin una Serbia estable no habrá unos Balcanes estables ni integración regional en las estructuras europeas.

P. ¿Por qué en Serbia no se aceptó que en realidad Kosovo se perdió en 1999 y que el culpable fue Slobodan Milosevic?

R. No quiero hablar de Milosevic. Trato de olvidarle. Lo importante es hallar una solución de compromiso. Eso es lo racional. Si tenemos vencedores y vencidos no habrá estabilidad. Si los albaneses van a conseguir todo y los serbios perder todo habrá un problema. Si vamos a tener una Serbia inestable, no sólo Serbia sufrirá las consecuencias.

P. ¿Ese compromiso sería la partición de norte de Kosovo?

R. No hablo de partición, sino de compromiso. Este tipo de independencias impuestas, unilaterales, crean otras declaraciones unilaterales. No está en nuestro interés tener un conflicto enquistado para los próximos cinco, 10 o 20 años, como en Chipre. No queremos ese tipo de solución. Queremos una solución aceptada por ambas partes. Eso está también en el interés de Europa. Algunos de los países que han reconocido el Kosovo ilegal están cometiendo un error histórico que no contribuye a la estabilidad, más bien a lo contrario.

P. ¿Qué ha aprendido la sociedad, la clase política, tras cuatro guerras balcánicas?

R. No aislamiento. No guerra. Esa es la doble lección. La gente en Serbia entiende que el camino es Europa aunque varios países europeos no sean suficientemente justos con la integridad de nuestro país. La gente entiende que debemos ser miembros de la UE, que está en nuestro interés nacional. No renunciamos a Kosovo ni a ser miembros de la UE.

P. Uno de los problemas es que Serbia no ha pasado por una catarsis. Si se habla de Srebrenica muchos no aceptan la realidad. No ha habido una transición.

R. Como psicólogo, más que como presidente, puedo entender a mi pueblo. La crisis política de Yugoslavia en los noventa fue desgraciadamente la continuación de la II Guerra Mundial. Tenemos víctimas en todos los lados. Hay que pedir perdón. Alguien tiene que empezar y yo ya lo hice. En Srebrenica. En Zagreb. La imagen negativa creada en los medios de comunicación extranjeros en los noventa sobre los serbios no fue justa. No somos los únicos culpables. No vivimos la catarsis porque la gente no quiere aceptar que fuimos los únicos culpables. La gente sencilla sabe lo que pasó pero no quieren hablar de ello porque esperan que los demás también pidan perdón. Esto es muy importante para un proceso de reconciliación verdadera, de reformas e integración en la UE. No es realista esperar que seamos los únicos en reconocer errores pasados cuando estamos perdiendo una parte de nuestro territorio y de nuestra identidad.

P. Qué puede hacer la UE después de Kosovo. Parece que nunca existió un plan estratégico y sí muchos cambios de dirección.

R. Si soy honesto, diré que no espero que la UE vaya a facilitar este proceso. Todo lo que hemos tenido en los últimos ocho años han sido obstáculos. Esa es nuestra realidad. Ha habido muchas promesas, pero no oportunidades para Serbia. A pesar de nuestros esfuerzos para acercarnos a Europa, nunca fue lo suficiente ni lo suficientemente rápido.

P. ¿Piensa que la posición del Gobierno español es táctica, por las elecciones, o de fondo?

R. Espero que sea de principios. Para nosotros sería crucial que España defienda dentro de la UE una posición de principios. Ayudaría mucho a Serbia en su ruta hacia Europa. España, Eslovaquia y Rumania no están defendiendo los intereses de Serbia, sino los suyos y su integridad territorial.

P. ¿Y Rusia?

R. Rusia también defiende sus intereses.

P. En Serbia se habla de mitos. No de la realidad de Kosovo.

R. Serbia es país traumatizado en las dos últimas décadas y hay que encontrar una estrategia para que deje de estarlo. No es la mejor salida quitarle una parte del territorio donde está su identidad y reconocer su independencia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 28 de febrero de 2008