La carrera hacia la Casa Blanca

La relación con una 'lobbysta' amenaza la campaña de McCain

El candidato republicano niega haber incurrido en tráfico de influencias

John McCain desmintió ayer punto por punto una información del diario The New York Times que le atribuye al senador una actuación deshonesta, hace una década, a favor de compañías de comunicación representadas en Washington por una abogada con la que el actual candidato republicano mantenía entonces una estrecha relación, se sugiere que amorosa.

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McCain, de 71 años, negó en una rueda de prensa haber tenido relaciones sexuales con Vicki Iseman, de 40 años, que trabajaba para un despacho que actúa como lobby o grupo de presión ante el Congreso. Negó también haber dado jamás trato de favor a ninguno de los clientes de esa mujer, a la que reconoció como "una amiga". Desmintió que, tal como publica el periódico, hubiera sido advertido por sus asesores sobre el peligro que representaban esa conducta y esa relación. Y aseguró que nunca tuvo conocimiento de los supuestos contactos de sus colaboradores con la propia Iseman para pedirle que no volviera a acercarse al senador.

"Nunca he hecho nada para perder la confianza que los ciudadanos tienen en mí. Todas las decisiones que he tomado en mi vida han sido en el mejor interés de Estados Unidos", aseguró McCain. A su lado, su esposa, Cindy, manifestó que ella y toda su familia confían en él. Estas revelaciones, publicadas por el Times en primera página, pero no como noticia dura, sino como parte de un reportaje con fuentes anónimas sobre la ética de McCain a lo largo de toda su carrera, ha interrumpido en seco la campaña electoral y ha dado paso a una amplia gama de especulaciones, que van desde el posible fin de la carrera de McCain hasta un simple incidente en el que puede perder más el medio implicado.

La historia se remonta a 1998, cuando McCain era presidente del Comité de Comercio del Senado y preparaba su primer intento de ser candidato presidencial. Una de las banderas de esa campaña era, como ahora, su integridad, puesta en duda durante sus primeros años como congresista, pero probada después al convertirse en uno de los campeones en la lucha contra las irregularidades de la financiación política.

Según la información del periódico, sus asesores consideraron que la relación estrecha de McCain con Iseman -le acompañaba a los mítines, viajaba con él...- ponía en riesgo su credibilidad. Sobre todo, cuando se trataba de actos en los que tomaban parte empresas para las que Iseman hacía de lobby precisamente ante el comité de McCain.

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"Convencidos de que la relación se había convertido en amorosa, algunos de sus principales colaboradores intervinieron para proteger al candidato de sí mismo", afirma el diario.

Uno de esos colaboradores, John Weaver, que todavía asesora de forma esporádica a McCain, concertó una cita con Iseman para averiguar, según su relato, qué sabía de McCain, qué le había pedido y a quién le había contado. Iseman se ha comunicado con el Times para desmentir tanto la existencia de una relación sentimental con el senador como la versión de la historia transmitida por Weaver.

Actuación contundente

Coincidiendo con su relación con Iseman, McCain escribió cuatro cartas a la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, en inglés), la agencia reguladora en la materia, defendiendo las causas de varios de los clientes de su amiga lobbysta. Entre otros asuntos, McCain defendió el derecho de una empresa a poseer dos canales de televisión en la misma ciudad, una batalla esencial para Glencairn Limited, y respaldó a Lowell Paxson, propietario del actual Ion Media Networks, de una manera tan contundente que se ganó una recriminación del presidente de la FCC por interferencia inadecuada.

Las reacciones políticas son, por ahora, prudentes. El único superviviente en la carrera republicana, Mike Huckabee, dijo que sigue confiando en la honestidad de McCain.

Vicki Iseman, durante una entrega de premios de televisión en 2004.
Vicki Iseman, durante una entrega de premios de televisión en 2004.AP

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