Las gasolineras flotantes de Gibraltar cuadruplican su actividad desde 1990

El 'bunkering' del Peñón movió 4,3 millones de toneladas de combustible en 2007

En menos de dos décadas, desde 1990 hasta hoy, Gibraltar ha multiplicado por cuatro el riesgo potencial de provocar una marea negra en la Bahía de Algeciras y en el Estrecho. Ésta es la proporción en que ha crecido la actividad de las gasolineras flotantes con base en la colonia británica, que, cargadas con 90.000 toneladas de fuel, sirvieron el año pasado combustible a 5.640 barcos, ignorando las exigencias de la Unión Europea en materia de protección al medio ambiente.

Mientras que en 1990 las empresas de hidrocarburos instaladas en el Peñón repartieron 0,8 millones de toneladas de fuel a 1.289 navíos de todo tipo, en 2007 vendieron 4,3 millones de toneladas, frente a las 2,3 factuaradas por el puerto de Algeciras, al otro lado de la bahía. El aprovisionamiento de combustible, denominado en términos marítimos como bunkering, es, actualmente, la principal razón de ser del puerto de Gibraltar. De los 6.629 buques atracados o fondeados en su puerto en 2006, el 87,2% lo hizo para cargar los tanques de fuel.

El bunkering es una actividad fundamental de casi todos los puertos del mundo. Gibraltar, por su posición estratégica entre el Mediterráneo y el Atlántico, lo ha aprovechado a fondo, pero emplea unos métodos que multiplican el riesgo de un vertido al mar. Mientras que en Algeciras, los barcos, tanto si están fondeados como si están atracados a muelle, reciben el fuel de una gabarra que previamente se ha abastecido de las refinerías de Cepsa, Repsol o CLH por tierra a través de tuberías, en Gibraltar el protocolo es más arriesgado.

La escasez de espacio del puerto del Peñón obliga a que los suministros pasen por un gran depósito flotante fondeado en las aguas que usa Gibraltar. El primer trasvase se realiza periódicamente para rellenar estas gasolineras marinas con grandes buques. El segundo trasvase ocurre en el mar desde las gasolineras flotantes, a las gabarras, que cargan menos de 2.000 toneladas. El tercer y definitivo trasvase se realiza desde las gabarras a los barcos que solicitan combustible a las empresas gibraltareñas para continuar su viaje. Greenpeace denuncia que de las tres gasolineras flotantes que operan en Gibraltar, sólo una tiene doble casco, como obliga la normativa europea.

La cantidad de carga de las enormes gasolineras flotantes es la que determina el precio del combustible. "Si queda poco fuel en el depósito flotante y un barco rellenador ya ha sido fletado, ese poco fuel se vende muy barato, a un dólar más que el precio de coste, porque a la empresa de hidrocarburos le corre prisa que el barco rellenador que ha fletado haga el trasvase y así ahorrarse tiempo de flete", afirma Manuel Piedra, presidente de la Asociación de Servicios de la Bahía de Algeciras. "A veces tenemos barcos a la entrada de la Bahía que vienen a repostar y no sabemos a qué puerto acabarán yendo".

El motivo fundamental por el que los armadores optan por Gibraltar es económico. "En Gibraltar se ahorran la tarifa Marpol", asegura Piedra. Esta tarifa, de pago obligado en todos los puertos de la UE, sirve para financiar el mantenimiento de las instalaciones de recogida de residuos de los barcos. "Gibraltar nunca la ha aplicado y eso supone el 90% de la diferencia de atracar en Gibraltar o en Algeciras", afirma Piedra.

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Aprovisionamiento de combustible de dos barcos en el puerto de Gibraltar, en 2002.
Aprovisionamiento de combustible de dos barcos en el puerto de Gibraltar, en 2002.JULIÁN ROJAS

El 'bunkering' en la Bahía de Algeciras

- En el año 2006, el puerto de Algeciras movió 2,3 millones

de toneladas de combustible para abastecer a barcos, el doble que en 1997 (1,08 millones).

- El 40% del fuel suministrado por el puerto de Gibraltar es proporcionado por la refinería de Cepsa de San Roque (Cádiz).

- En la bahía de Algeciras han estado fondeados en 2006 un total de 543 petroleros. Nueve de ellos fueron inspeccionados y resultaron sancionados.

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Sobre la firma

Fernando J. Pérez

Es redactor y editor en la sección de España, con especialización en tribunales. Desde 2006 trabaja en EL PAÍS, primero en la delegación de Málaga y, desde 2013, en la redacción central. Es licenciado en Traducción y en Comunicación Audiovisual, y Máster de Periodismo de EL PAÍS.

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