Reportaje:ARTE | Exposiciones

Preguntas por el espacio

La feria Arco trae consigo un amplio número de exposiciones paralelas. Destacan tres intervenciones de artistas brasileños en las arquitecturas de Madrid

Sin duda la pieza maestra de las intervenciones en Madrid de artistas brasileños que acompañan la actual celebración de Arco es Coordenadas y apariciones, la intervención de José Damasceno en el Museo Reina Sofía. Y no es que las de Lucia Koch y Marcelo Cidade en la Casa Encendida carezcan de interés. O que la intervención de Damasceno no comparta hasta cierto punto sus estrategias con las de Fernanda Gomes, quien expone ahora, junto con Carmela Gross, en la sala Abierto por Obras, del Matadero. Pero ninguna puede igualarse con la suya tanto por el desafío que supone intervenir en un museo que es considerado como el buque insignia de los museos españoles como por el carácter poliédrico e incisivo de la misma. La intervención de Damasceno asume el hecho de que el Museo Reina Sofía es un collage y a la vez un rompecabezas formado por la superposición de historias, discursos, proyectos y programas poco o nada congruentes entre sí. Si el Reina es, como las grandes catedrales de matriz barroca, una suma de incongruencias apenas armonizadas por la epifanía de la fe -en el arte desde luego- , las ocho piezas dispuestas estratégicamente por Damasceno en sus distintos espacios son tanto la confirmación de su heterogeneidad radical como la invitación a pensar y a experimentar cada uno de ellos. Las mejores instalaciones de Richard Long son aquellas que en vez de omitir el lugar lo interpretan, leyéndolo materialmente. Y eso es lo que ha hecho Damasceno en este caso: elegir, acotar, subrayar e interpretar los distintos espacios del Reina. En la fachada principal del edificio Sabatini, la lectura parece meramente literal porque consiste en la imposición en varias ventanas de tres palabras iluminadas: "ayer", "hoy", "mañana". Pero esa literalidad es engañosa porque, frente a la idea del museo como una institución perdurable que transita sin sobresaltos entre el pasado, el presente y el futuro, la coexistencia de las tres palabras sugiere que en realidad el ayer, el hoy y el mañana se superponen en el museo, porque el futuro del museo es el perpetuo sometimiento del presente a la ley del pasado. La intervención en el jardín del ala Sabatini es más sutil y elíptica. Damasceno ha alineado a todo lo largo y ancho del jardín copias idénticas, aunque reducidas, de las bancas que se ofrecen al descanso de sus visitantes. Y pone así en juego un desplazamiento virtual del objeto de uso al objeto de contemplación exclusiva, operado obviamente por el propio museo, cuyo perímetro, exterior e interior, es reproducido a escala, además, por las líneas invisibles que unen las miniaturas de las bancas. El resto de las intervenciones de Coordenadas y apariciones intentan la misma clase de lectura de los espacios del Reina y su heterogeneidad es, como ya dije, la consecuencia inevitable de la heterogeneidad de sus espacios.

La ambición de Lucia Koch es equiparable a la de Damasceno: ella también quiere actuar sobre la arquitectura, modificándola. En su caso, la arquitectura de la Casa Encendida y que ella interpreta en clave más física que alegórica. Como que su recurso único es la luz y las infinitas posibilidades de variación de la percepción visual de los espacios que ella es capaz de producir con sus propias variaciones en el color, el tono y la intensidad en la iluminación de los mismos. El resultado de la acción de las luminarias en la fachada, de las cajas de luz móviles distribuidas estratégicamente en los corredores y en las áreas de circulación, así como de los filtros de la luz natural dispuestos en la cubierta acristalada del patio central, es realmente atractivo y te lleva, desde luego, a mirar con otros ojos los espacios. Pero se echa de menos, una intervención más reflexiva y menos lúdica en el sentido y los significados de los usos de esos espacios y en la estructura de los mismos.

Los juegos puramente formales con la luz reaparecen en las obras que Regina Silveira expone actualmente en la galería Metta de Madrid, y cuyo propósito común es extender al espacio arquitectónico la capacidad que tiene el trampantojo en la pintura de hacer que nos preguntemos si lo que vemos es realmente lo que vemos.

José Damasceno. Museo Reina Sofía. Santa Isabel, 52. Hasta el 19 de mayo. Lucia Koch y Marcelo Cidade. Casa Encendida. Ronda Valencia, 2. Hasta el 23 de marzo. Regina Silveira. Galería Metta. Villanueva, 36. Hasta el 13 de marzo

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