Reportaje:

El zinc se reconcilia con el parqué

Española del Zinc abandona la ciudad de Cartagena y amplía capital para una nueva planta

La comedia de enredo protagonizada por Española del Zinc toca a su fin. O eso parece, ante los dos últimos pasos adoptados por los gestores de la compañía, comprometidos a cumplir un convenio suscrito por todas las Administraciones públicas y los sindicatos.

Este último viernes presentaban por fin ante el Ayuntamiento de Cartagena la solicitud de licencia para el proyecto de la nueva planta y el traslado de la producción desde el casco urbano a un nuevo emplazamiento, situado en el polígono industrial de Los Camachos, propiedad de la sociedad estatal SEPES.

El miércoles día 6 el consejo presentará la anunciada ampliación de capital y previsiblemente la búsqueda de un socio industrial para costear las deudas de los acreedores y construir la nueva fábrica, valorada en 50 millones.

La compañía ha solicitado licencia para reinstalarse fuera del núcleo urbano de Cartagena, en un polígono gestionado por el Ministerio de Vivienda

De no haber dado estos pasos pocos confiarían ya en la supervivencia de la compañía, asesorada por el bufete Cuatrecases. Habría sido la tercera y última gran empresa que cierra en Cartagena, dotada con uno de los mejores puertos de abrigo del Mediterráneo. La primera en caer fue Peñarroya. Después Fersa Enfersa. Si la situación de quiebra en la que entró Española del Zinc a comienzos de 2005 se hubiera consumado, la segunda ciudad murciana habría roto definitivamente sus lazos históricos con la minería local, hoy abandonada.

Española del Zinc ya no depende de las minas de La Unión para elaborar derivados del zinc, como tampoco depende de las minas locales Asturiana del Zinc (propiedad de la multinacional minera Xstrata), segunda productora del mundo de este metal.

El sector suele atravesar ciclos de abundancia o cierre de factorías. Ahora todo el zinc se vende.

Española del Zinc fue fundada en los años cincuenta por el murciano Alfonso Escámez (Águilas), que llegaría a presidir el Banco Central, a cuyo grupo empresarial la incorporó. Los bancos se fusionaron. Vendieron sus participaciones industriales y Española acabó siendo controlada por el industrial vigués José Alberto Barreras Barreras, con participaciones mayoritarias en Vulcano, Inmobiliaria Montebalito, Cartera Meridional y una presencia relevante en el Banco Pastor, Pescanova y Transpesca, entre otras muchas sociedades.

Barreras se hizo con el 10% de Española mediante una OPA en 2004, un año con más de 21 millones de pérdidas. Sin inversiones en la modernización de la fábrica, con graves problemas de contaminación que obligaban al Ayuntamiento de Cartagena a imponer reducciones en la producción, con salvedades prácticamente ininterrumpidas a sus cuentas anuales (desde 1992 a 2006), concurso de acreedores y su expulsión de Bolsa, la compañía entró en fase agónica. Para salir del pozo sus directivos propusieron seguir la senda de otras empresas hoy desaparecidas: obtener recursos con la recalificación urbanística de los 600.000 metros cuadrados de su sede, engullidos por la expansión urbana de Cartagena. La operación constituía el elemento clave de un Plan de Viabilidad que vinculaba al organismo estatal SEPES a ceder 50 hectáreas del polígono industrial Los Camachos que permanecía sin urbanizar desde el Gobierno de Felipe González.

En Murcia escasea el suelo industrial. Las recalificaciones tienen otro destino. La titular de Vivienda, María Antonia Trujillo, reservaba Los Camachos para las pymes y se resistió a ceder lo que pedía Española. Pretendía que el Ejecutivo regional habilitara otros terrenos más idóneos.

Más de año y medio (y el relevo de Trujillo por Carme Chacón) ha durado la tramitación de esta operación traducida en un convenio suscrito y consensuado a finales del año pasado por la empresa con el Ministerio de la Vivienda, la Consejería de Industria, el Ayuntamiento de Cartagena, los sindicatos y todos los grupos parlamentarios. En una de sus cláusulas, introducida por el PSOE y los sindicatos, no se permite la recalificación de la sede de Española si no se pone en marcha la factoría en Los Camachos y se mantienen los puestos de trabajo.

Pero como dice un dicho atribuido al ex presidente Suárez, "es muy difícil cambiar las tuberías de una casa mientras se vive en ella". Española vendió los terrenos que ocupa por 141 millones de euros a la inversora local Quórum Capital, que le ha adelantado ya más de la tercera parte, condicionados a su recalificación urbanística y el pago de un alquiler hasta el 18 de agosto de 2009. Con este ingreso y un préstamo de cuatro millones del socio mayoritario que vence el 30 de abril, la empresa reanudó la producción a finales de 2007. Tiene que pagar nóminas, la importación de materias primas, a los acreedores concursales (Iberdrola entre otros) y algún litigio pendiente sobre los terrenos recalificables. También ha anunciado una joint venture con una empresa china para fabricar paneles fotovoltaicos.

Revalorización

La reubicación de Española en el polígono de SEPES tampoco está exenta de condiciones. La entidad cede 50 hectáreas en alquiler a la futura planta modular por 150.000 euros anuales prorrogables, a condición de mantener los puestos de trabajo.

"Pocas veces la comunicación de un hecho relevante a la CNMV ocupa 22 páginas", subraya un jurista en referencia al documento remitido a finales de 2007 por Española al regulador bursátil para que levantara la suspensión de la cotización. Y han sido también muy pocas las ocasiones en las que tras autorizar la vuelta al parqué de una cotizada, pide precaución a los inversores. Que tengan en cuenta el proceso concursal y el convenio de acreedores, la opinión de los auditores (no reconocen como fondos propios el anticipo condicionado de Quórum), la situación de los terrenos vendidos y pendientes de recalificación y descontaminación, y los de su futura ubicación, los riesgos a los que se enfrenta la sociedad y la ejecución de la ampliación de capital por 11.700.000 euros, que el consejo de Española del Zinc hará pública el próximo 6 de febrero.

En los últimos días se han despejado algunas de las claves del enredo en el que está sumergida la compañía valorada por el mercado en 23,5 millones. Para algunos es suficiente habida cuenta de que la cotización ha subido más del 9% en su breve reestreno bursátil.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 02 de febrero de 2008.

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