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El 'broker' de Société Générale arriesgó 50.000 millones

El banco acusa a Jérôme Kerviel de engaños y de actuación fraudulenta

Las críticas sobre la veracidad de la versión oficial de Société Générale obligaron ayer al segundo mayor banco de Francia por capitalización a revelar los detalles de su actuación durante toda la crisis. La entidad hizo oficial la cifra total que arriesgó el operador Jérôme Kerviel: 50.000 millones de euros. Esta impresionante cantidad es lo que gana este banco en 10 años y supone 6.000 millones más que el Producto Interior Bruto de Marruecos. Tras conocer el fraude, el banco se deshizo de todas las operaciones y se anotó una pérdida de 4.900 millones.

Société Générale también ofreció ayer una cronología de los pasos que dio tras las primeras sospechas de operaciones fraudulentas descubiertas el 18 de enero.

Kerviel falsificaba documentos para hacer operaciones ficticias, según SG

El comunicado del banco afirmaba que comenzó a deshacer las posiciones del operador en un mercado "desfavorable" a partir del 21 de enero y que completó la operación dos días después. Kerviel se entregó a las autoridades este sábado, tres días después de que el prestigioso banco revelara el mayor fraude bancario conocido hasta ahora.

El banco acusó a su operador de tomar Posiciones "fraudulentas masivas" en 2007 y 2008 en los índices de valores europeos, que produjeron enormes pérdidas al intentar deshacerlas a comienzos de la semana pasada con unos mercados en caída libre.

El banco también dice que sus ventas masivas no hundieron las Bolsas, ya que en la noche del 20 al 21 de enero "hubo una significativa caída en los mercados asiáticos, antes de la apertura de las plazas europeas". Para demostrarlo, apuntan que la ponderación de Société Générale en los índices bursátiles fue inferior al 9%. Tras el fraude, se han establecido nuevos sistemas de control, que impedirían que se reprodujera, dice la empresa.

La entidad explica que Kerviel comenzó a trabajar en el grupo en 2000, en el departamento de control de operaciones. De esta forma, "tenía muy buen conocimiento de todos los procesos de control de la entidad", dice el comunicado. En 2005, Kerviel pasó al departamento de arbitraje. Esta división hace enormes compras de activos, pero, a la vez, toma posiciones vendedoras para cubrir su riesgo.

El beneficio se obtiene aprovechándose de las pequeñas diferencias de cotización entre dos plazas financieras. Se mueven enormes cantidades porque si no, el beneficio sería ridículo. Tras detectar una posible ganancia, se hace la operación y se vende la posición contraria que evita grandes riesgos.

Kerviel realizó fuertes compras, pero no las contrarrestó con las adquisiciones contrarias. Según Société Général, metió claves en los ordenadores que hicieron creer que cerraba las posiciones sin riesgo. "Falsificó documentos que le permitían hacer operaciones ficticias", dice el banco. Cuando realmente cerraba una operación, simulaba que vendía la contraparte y todo parecía ir bien.

En respuesta a los expertos que dudan de que un solo operador pueda generar un agujero tan gigantesco, el banco repite que fue sólo una persona la que tramó el fraude: Jérôme Kerviel.

La familia del joven dice que el banco le está usando como chivo expiatorio. Mientras, un abogado que representa a los pequeños accionistas de la entidad ha presentado una demanda relacionada con las pérdidas.

La declaración del acusado es muy fructífera, según la policía

El operador de mercados Jérôme Kerviel, presunto autor del fraude que costó a Société Générale 4.900 millones de euros, coopera con los investigadores judiciales encargados del caso. Sigue arrestado, al menos, hasta el día de hoy, informó ayer la Fiscalía financiera de París.Desde el pasado sábado, Kerviel presta testimonio ante los agentes, a quienes ha aportado "elementos muy interesantes", afirmó el jefe de la sección financiera de la Fiscalía, Jean-Michel Aldebert, quien señaló que "la investigación está siendo extremadamente fructífera"."Ha aceptado hablar sobre la denuncia de Société Générale. Le estamos interrogando sobre las operaciones que el banco ha calificado de ficticias", dijo el fiscal.El detenido, de 31 años, que según Aldebert se encuentra física y psicológicamente bien, recibió la visita de su abogada. Ésta aseguró que su cliente no hizo nada "deshonesto", y acusó al banco de utilizarle para tapar pérdidas procedentes de las hipotecas basura de EE UU.Los investigadores tienen hasta las dos de la tarde de hoy para interrogarle, pero es probable que se amplíe el plazo un día más. A partir de entonces tendrán que decidir si inician procedimientos legales en su contra o si optan por dejarlo en libertad por falta de pruebas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 28 de enero de 2008

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