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La situación en el País Vasco

La 'Y' sufre 25 sabotajes en 14 meses

ETA aprovecha el rechazo al TAV para "centrar su ofensiva y recabar apoyos"

La actividad violenta de ETA no supone una ciencia exacta, pero los comunicados, entrevistas y zutabes de la organización terrorista dan muchas pistas sobre sus intenciones inmediatas. Y el AVE vasco, el Tren de Alta Velocidad (TAV), es desde el pasado 5 de enero, cuando irrumpieron los encapuchados en una entrevista publicada en Gara, mucho más un objetivo etarra.

"ETA ha dado un paso más porque identifica al TAV como objetivo, pero desde el punto de vista de Interior tenemos ya un órgano de coordinación con el Estado y hay una estructura importante de seguridad", recuerda el consejero vasco de Interior, Javier Balza, en consonancia con lo que se afirma desde el ministerio que dirige Alfredo Pérez Rubalcaba. La mano de ETA activará alguna bomba para dejar clara su oposición al TAV, según fuentes policiales, tras desmenuzar las palabras de los encapuchados. Sin embargo, a estas mismas fuentes les cuesta creer que haya una "campaña sostenida" de atentados como la de los años ochenta y noventa contra la central nuclear de Lemóniz o la autovía de Leizarán.

"Veremos cómo evoluciona el tema", apunta Balza. "No vamos a adelantarnos, porque ETA sabe que extendería su mancha de ilegitimidad a una oposición social al TAV y pervertiría a esa gente que, legítimamente, se opone" al proyecto.

La oposición ecologista y social a la conocida como Y ferroviaria vasca (por la forma de su trazado), a la que se han sumado numerosos colectivos ajenos a cualquier práctica violenta, como Ecologistas en Acción, no es nueva. "Venimos trabajando desde hace muchos años contra la Y vasca y nunca hemos realizado ningún acto violento", subraya Luis González Reyes, coordinador del grupo, en un discurso que traza una línea clara de separación con la estrategia etarra o de la kale borroka.

La oposición violenta al trazado -que unirá las tres capitales de Euskadi con una inversión de 4.178 millones de euros, la mayor en la historia vasca- resulta mucho más reciente y puede datarse a finales del año 2006, justo después de iniciarse las primeras obras en Álava. Los grupos de violencia callejera tampoco se han empleado a fondo contra este proyecto, por el momento. En parte se ha debido a que 76 personas fueron detenidas en 2007 acusadas de participar en actos de kale borroka. Más allá de las pintadas y alguna pedrada contra las oficinas de constructoras del trazado, el balance de los últimos 14 meses arroja un total de 25 sabotajes, 20 de ellos el pasado año, según los datos oficiales.

Responsables policiales de ambas administraciones mantienen un contacto continuo en el grupo creado al efecto por la Ertzaintza, la Policía y la Guardia Civil en el que contrastan toda la información de seguridad.

La preocupación ha subido enteros tras las recientes amenazas etarras. "Es evidente que ETA y la izquierda abertzale aprovechan el rechazo social al TAV para centrar su ofensiva y recabar apoyos", confirman fuentes de la lucha antiterrorista. El objetivo último es triple: sumar respaldos a su causa, "crear contradicciones" en los partidos y convertir el AVE vasco en un "elemento de alta tensión política", añaden.

Representantes de la Delegación del Gobierno en Euskadi, las viceconsejerías de Seguridad y Transportes y el Ministerio de Fomento colaboran en otro órgano como paraguas institucional para dejar claro que la obra es "irreversible". Así lo solemnizó a pie de tajo en Álava la titular de Fomento, Magdalena Álvarez, el pasado 13 de diciembre. Y así lo repite el lehendakari.

Mencionar Lemóniz o Leizarán en el mundo de ETA supone hablar de victoria. Para el resto, recordar los ocho asesinatos de la banda y el cambio de trazado en la autovía. Las ruinas de Lemóniz siguen en la cala vizcaína de Basordas. "Cuando se estrecha sobre Batasuna el cerco policial y judicial, el TAV les vale para tomar aire", resume un mando policial vasco.

La amenaza etarra

- Entrevista con la banda en Gara el 5 de enero: "Si no hubiéramos intervenido en el conflicto de la Autovía [de Leizarán], las instituciones habrían impuesto con la fuerza de las armas su proyecto opresor. Lemoiz, Itoiz, el superpuerto, aeropuerto, incineradora y demás".

- "Da la impresión de que los pseudopolíticos y tecnócratas (...) no han extraído ninguna enseñanza de conflictos como el de Lemoiz, la autovía de Leizaran. Una vez más están apostando a dejar que el conflicto se pudra".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 27 de enero de 2008

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