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La CIA alerta del constante traslado a España de 'yihadistas' desde Pakistán

Los servicios de inteligencia estadounidenses advirtieron a partir de 2001 del sospechoso flujo de miembros de Al Qaeda que volaban de Karachi a Madrid

"¿Por qué Madrid? ¿Por qué Madrid?". Randall Benett, agente especial del Federal Bureau of Investigation (FBI) en Pakistán, se preguntó durante años por qué yihadistas paquistaníes y magrebíes formados como terroristas en los campos de Al Qaeda en Afganistán viajaban con frecuencia desde el aeropuerto internacional de Karachi, el centro financiero y comercial del país, hasta Madrid, en su imaginario una tranquila ciudad europea donde se habla el idioma de su esposa.

Desde el año 2001, el agente del FBI y otros jefes de las oficinas que la CIA tiene en Karachi e Islamabad, unas 70 personas, según distintas fuentes, elaboraron informes reservados en los que destacaron los "extraños" y reiterados vuelos de los yihadistas en dirección a Madrid. Benett, un tipo de ojos azules, pelo corto, complexión fuerte, estatura media, que suele vestir camisas ceñidas y calzar botas militares, tenía dos valiosos colaboradores en su oficina de Karachi, un paquistaní y un bangladesí que habían trabajado para Osama Bin Laden en Afganistán. Ambos le confesaron que la vía predilecta de centenares de combatientes para regresar a Europa eran los vuelos con destino a Madrid.

Jefes detenidos de la red de Bin Laden reconocen sus contactos españoles

Tras la detención en Pakistán de Kalih Seikh Mohamed (KSM), el cerebro del 11-S, de su lugarteniente Ramzi Binalshibh, y de Abu Zubayda, el hombre que recibía a los muyahidin desde todas las partes del mundo, la CIA y el FBI han elaborado numerosos informes en los que se alerta del flujo de yihadistas desde Pakistán en dirección a España. Los tres terroristas han confesado que Al Qaeda y sus satélites cuentan con una estrecha red de colaboradores en este país, según señalan fuentes de los servicios estadounidenses consultadas por EL PAÍS.

El yemení Binalshibh, coordinador del 11-S desde Hamburgo (Alemania), el hombre que sabía las fechas, los objetivos y la identidad de los 19 suicidas del ataque a las Torres Gemelas en Nueva York, viajó desde esa ciudad hasta Madrid el 5 de septiembre de 2001 y se alojó en un hotel de la calle Carretas, junto a la Puerta del Sol. El día 7 tomó un vuelo en el aeropuerto de Barajas en dirección a Pakistán. Agentes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) ya han identificado a la persona que le ayudó durante su siniestra y extraña visita a Madrid. Desde esta ciudad telefoneó por última vez a Mohamed Atta, el jefe de los pilotos suicidas.

En Pakistán, el agente Bennett intentó desesperadamente salvar la vida de Daniel Pearl, el periodista del Wall Street Journal, secuestrado por Al Qaeda y degollado por KSM en un atroz vídeo que se vio en todo el planeta. Junto a Mariane, la esposa del redactor, intentó comprar con dinero la libertad del secuestrado. El grupo que retuvo y asesinó a Pearl recibía dinero a través del hawala, sistema de transferencias fuera del circuito financiero, de algunos simpatizantes paquistaníes con locutorios y tiendas en el barrio del Raval en Barcelona. La principal comunidad paquistaní reside en Cataluña.

El agente del FBI que se preguntaba por qué los yihadistas volaban de Karachi a Madrid tuvo la oportunidad de conocer la ciudad europea que le intrigaba. Sobrevivió a la explosión de un coche bomba colocado por miembros de Al Qaeda bajo la ventana de su oficina en el Consulado de EE UU en Karachi y fue trasladado a Madrid para alejarlo de las garras de los islamistas. En marzo de 2004, ya en la capital española, vivió la tragedia del 11-M y pensó que Osama Bin Laden y los suyos no estaban tan lejos como creía. "Parecía que la estela de Al Qaeda seguía mi camino. Entonces comprendí el significado de aquellos vuelos a Madrid", confesó a algunos. Bennet, condecorado varias veces por sus trabajos en Pakistán, permaneció en Madrid hasta 2006. Ahora dirige la seguridad de las tropas norteamericanas en Irak. Él era de los que creen que España ha sido durante años una extraordinaria base de descanso, logística y financiación de la yihad. Una base reconvertida en objetivo.

Aunque la CIA y el FBI no han enviado al CNI las declaraciones de los dirigentes de Al Qaeda Kalih Seihk Mohamed, Binalshibh y de Abu Zubayda y aunque la justicia norteamericana no ha permitido que jueces de la Audiencia Nacional los interroguen, los servicios de inteligencia españoles han elaborado informes propios en los que se recoge el flujo de combatientes hacia España desde Pakistán y Afganistán.

Ahora los nuevos yihadistas son inmigrantes residentes en Europa que abandonan sus ciudades durante meses y acuden a los campos de entrenamiento de esos países, como supuestamente hicieron varios de los seis suicidas que pretendían volarse en el metro de Barcelona, según un testigo protegido. Un hombre al que Baitulá Mehsud, líder talibán en Waziristán (Pakistán), había bendecido como suicida.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 27 de enero de 2008