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Valdés toma la calle Ercilla

17 esculturas del artista se expondrán dos meses en Bilbao

La céntrica calle Ercilla de Bilbao, en el tramo peatonal que discurre entre la plaza Moyúa y Licenciado Poza, estará ocupada durante los próximos dos meses por una exposición de 17 esculturas monumentales de Manolo Valdés (Valencia, 1942). Parte de las piezas, imponentes cabezas y sus reinterpretaciones de las meninas o de la Dama de Elche, ya han sido instaladas a la espera de su inauguración oficial el próximo martes.

La exposición al aire libre forma parte del programa Arte en la Calle, promovido por la Fundación La Caixa. Desde que en 2006 comenzó su itinerancia por diversas ciudades españolas ya ha se ha podido ver en Valladolid, Palma de Mallorca, Valencia, Córdoba y Sevilla. Las esculturas son piezas de gran formato, realizadas en bronce y en hierro, con el acabado característico de las obras de Valdés, que muestran las imperfecciones e invitan a los espectadores a explorar su textura.

Como buena parte de su trabajo en solitario, desarrollado desde el fin del Equipo Crónica en 1981 por la muerte de Rafael Solbes, las esculturas de Valdés se inspiran en las grandes obras de la historia del arte. Manipulando imágenes tomadas de Velázquez, Matisse o Ingres, o de las vasijas clásicas, ha creado una iconografía propia y fácilmente reconocible. El autor defiende su manera de trabajar como "una reflexión del arte desde el arte". Valdés toma prestadas las imágenes y trasforma la escala, los materiales y la realización final de la pieza.

En los últimos años Valdés ha incidido especialmente en la escultura, relegada por la pintura a un segundo plano al comienzo de su trayectoria individual. El artista trabaja siempre en grandes series, retomando asuntos, a veces con años de espera, tanto en la pintura como en la escultura. Así ocurre en el conjunto de piezas reunidas para ser expuestas al aire libre. La mayoría de las obras han sido creadas específicamente para este proyecto, pero entre ellas se vuelve a reconocer a la silueta de sus meninas, la reina Mariana de Velázquez, la Odalisca de Ingrés o una colosal versión de la Dama de Elche.

Puente de Cantalojas

Desde hace tres años, Valdés cuenta con una escultura en las calles de Bilbao. Se trata de La exorcista, una gran cabeza de mujer en bronce que se levanta en el barrio de San Francisco.

Fue encargada por Bilbao Ría 2000 para rematar la remodelación del puente de Cantalojas y pertenece a la misma serie de las tres piezas -La coqueta, La realista y La soñadora- instaladas en el aeropuerto de Barajas. Las cuatro esculturas llevan un texto del escritor Mario Vargas Llosa impreso en la superficie.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 25 de enero de 2008