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Caos en la autopista, nervios en el hospital

Una palabra se repetía ayer entre los accidentados menos graves que abandonaban las urgencias del hospital Virgen de la Salud de Toledo: "Suerte. Mucha. Ha pasado poco para lo que podía haber sido". Aturdidos todavía por el golpe y atónitos ante lo que habían vivido, los pacientes leves hablaban de coches empotrados bajo un camión cuyos ocupantes habían salido ilesos o con fractura del tabique nasal. Todos enseñaban fotografías tomadas con sus telefónos móviles de coches amontonados uno encima de otro.

"Estábamos llamando al colegio para decir que llegaríamos tarde por la niebla", contaba Virginia, profesora en una escuela de Madrid, "cuando apareció un coche parado y le golpeamos. Miramos por el retrovisor y vimos que venía un camión detrás, pero el conductor pudo esquivarnos", relataba la joven, sonriente a pesar de llevar un collarín colocado. En una abarrotada sala de espera los familiares de los heridos esperaban noticias. "Hemos hablado con él y no parece grave. Le duele la espalda y el cuello", explicaba Eva sobre el accidente de su marido, Iñaki.

Ramón Gálvez, director gerente del Hospital Virgen de la Salud donde se atendieron a la mayor parte de los heridos -77 personas a las siete de la tarde, de un total de 93- fue testigo de la colisión múltiple. "Había mucho nerviosismo, un desorden total y gente que corría en la autovía dirección Toledo-Madrid", explicaba. "Viendo las proporciones del accidente, en las primeras horas hemos pensado en una catástrofe y en el riesgo de colapso, por lo que hemos suspendido todas las operaciones en quirófano previstas", contaba Gálvez. Trabajadores, residentes y médicos de atención primaria acudieron voluntarios tanto al hospital como al lugar del siniestro. A mediodía, la situación se había estabilizado.

"Hemos tenido suerte por que el número de pacientes graves o muy graves ha sido limitado", explicaba José Aguilar, coordinador de Urgencias del hospital. Según el balance facilitado por el centro médico a las siete de la tarde, diez heridos continuaban ingresados. Una mujer permanecía en la UCI con fractura de cráneo, traumatismo y ventilación mecánica, Su pronóstico era muy grave. El resto, sobre todo varones de entre 30 y 40 años, tenían fracturas en el esternón, las muñecas o las piernas. Hasta 130 personas y 43 ambulancias, UVIs móviles o vehículos de intervención se movilizaron en el complicado rescate.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 23 de enero de 2008