El Kremlin cierra al candidato liberal el camino a la presidencia

Las posibilidades del ex jefe de Gobierno, Mijaíl Kasiánov, de competir por la presidencia de Rusia se evaporaban ayer ante las alegaciones de la Comisión Electoral Central (CEC) sobre supuestas irregularidades en las firmas de aval a su candidatura. Para registrarse como candidato a la presidencia se requiere el respaldo de un partido representado en el parlamento o dos millones de firmas.
Al no tener el respaldo de un partido instalado en la Duma, Kasiánov recogió firmas, a diferencia de los otros tres candidatos registrados, Dmitri Medvédev, apoyado por Rusia Unida, Guennadi Ziugánov, por el Partido Comunista, y Vladímir Zhirinovski, por el populista Partido Liberal Democrático.
El secretario de la CEC, Nikolái Konkin, afirmó ayer que, tras examinar 400.000 firmas de las aportadas por Kasiánov, 62.265 resultaron inválidas, lo que supone un 15, 57 %, porcentaje superior al 5% máximo autorizado.
El registro de candidatos concluye el domingo y la inspección de las firmas de Kasiánov continuará, pero las señales de la CEC tendían a confirmar el pronóstico de que éste no será autorizado. Una fuente afirmaba que el Kremlin tomó la decisión de no dejarle competir antes de que se revisaran las firmas. La fiscalía de Rusia anunció ayer la apertura de una causa criminal contra los jefes de la campaña de Kasiánov en la región de Marii El, a los que acusa de falsificar 12.000 firmas. Esta declaración fue valorada como "presión política" por la portavoz de Kasiánov, Yelena Dikun.
Para el Kremlin, el problema no es la cantidad de votos, previsiblemente insignificante, que Kasiánov, un liberal de los noventa impopular entre el electorado de a pie, arrebate a Medvédev. El problema es que la presencia en los comicios del 2 de marzo de un candidato real de oposición -a esencia misma de la democracia- estropearía el esquema del Kremlin que presenta las elecciones como un plebiscito que en gran parte da también satisfacción al electorado de Ziugánov y Zhirinovski. Sin embargo dejar al favorito de Putin a solas con estos dos contrincantes, que tienen sus propias ideas, es arriesgarse a que pongan sus condiciones a cambio de legitimar los comicios con su presencia.
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