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Final de legislatura

Zapatero convoca las elecciones y promete más políticas sociales

El presidente admite que autorizó contactos con ETA tras el atentado de la T-4

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, vaticinó ayer un giro para la próxima legislatura si revalida el triunfo electoral de hace cuatro años. Anunció que los próximos cuatro años serán "decisivos" en la ampliación de políticas sociales y de derechos e insistió en su pretensión de contar con una "mayoría amplia" que le permita gobernar sin los condicionantes de los partidos nacionalistas, en alusión a CiU y PNV, aunque buscará "terrenos de actuación común" con ellos.

Zapatero cumplió con el ritual de la disolución de las cámaras y la convocatoria de elecciones para el 9 de marzo con una declaración institucional en La Moncloa seguida de una breve rueda de prensa. Previamente, había comunicado al Rey el decreto de convocatoria electoral, que hoy publicará el BOE.

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El presidente defendió su decisión de agotar la legislatura frente a quienes pedían que adelantara las elecciones para evitar que la desaceleración económica se notase durante la campaña. Argumentó que lo hacía en nombre de "la normalidad y responsabilidad democráticas".

Aclaró que la próxima legislatura será distinta de la que termina, marcada por el objetivo de lograr un fin dialogado para el terrorismo y por las reformas estatutarias. "Los próximos cuatro años serán para construir el futuro y no para debatir temas ya pasados; para consolidar nuestros más recientes avances; para extender el bienestar, crear aún más empleo y para ampliar nuestros derechos". No obstante, Zapatero reivindicó para la legislatura que termina el emblema de "reformas, cambios y de progreso general para el país", que atribuyó a la estabilidad parlamentaria de que ha gozado y que "se acredita en la aprobación de más de 170 leyes y cuatro presupuestos".

No eludió, en su declaración, que su objetivo en la legislatura que acaba fue "buscar el fin del terrorismo o reducirlo al máximo". Y aclaró que lo hizo "para evitar muertes, salvaguardando los principios democráticos, el marco de la Constitución".

Confirmó que, tras el atentado de la T-4, en diciembre de 2006, hubo en mayo contactos entre el Gobierno y ETA. Zapatero nunca lo había confirmado oficialmente aunque EL PAÍS lo publicó en junio. Ayer precisó que aceptó esos contactos a petición de instancias internacionales, en referencia al Centro de Diálogo Henri Dunant y al Sinn Fein, para evitar que ETA formalizara la ruptura de la tregua, lo que, al final, sucedió en junio. Matizó que "las expectativas eran prácticamente nulas porque el Gobierno había dado por cerrado el proceso de diálogo", tras el atentado de la T-4. El Gobierno no envió a los contactos a los interlocutores sino a funcionarios sin poder negociador.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 15 de enero de 2008