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Reportaje:

El coche nuevo del 'sheriff'

El jefe policíal de Conil cae por vender coches robados, pero sigue en su cargo

El jefe de la Policía Local de Conil de la Frontera (Cádiz, 20.100 habitantes), Francisco Luis González, tiene entre sus hombres fama de hombre duro, pero ha sucumbido a la misma epidemia que ya ha acabado con la carrera profesional de sus homólogos de Marbella y Benalmádena (Málaga). El máximo responsable policial de este paraíso costero azotado por el contrabando de hachís, y donde el caos urbanístico se ha hecho carne, fue detenido el pasado miércoles. El juez le acusa, entre otros delitos, de comerciar con coches que se creían robados y que se ocultaban al fondo del depósito municipal de vehículos.

El estupor de los conileños al conocer la noticia del arresto de González, actualmente en libertad con cargos, fue mayúsculo, aunque ahora empiezan a entender la frecuencia con la que su jefe de policía cambiaba de coche. No fue tanta la sorpresa entre los miembros de los cuerpos de seguridad y entre los políticos locales, cuyo comentario más común, expresado siempre de manera anónima, es: "Lo raro es que no le hayan pillado antes con esta o con otra cosa" o "cualquier día iba a tener un tropiezo". Ese día fue el 9 de enero de 2008.

González, que, según los investigadores, actuaba con el apoyo de un gruísta de la empresa concesionaria de la retirada de vehículos y con un chatarrero, también imputados, se mantiene aún formalmente en su puesto. La intención del alcalde, Antonio Roldán (IU), es apartarlo del servicio en cuanto el Ayuntamiento reciba una copia del auto por el que se imputan al jefe policial los delitos de estafa, hurto de vehículos a motor, falsedad y contra la ordenación del territorio.

El alto mando, de 46 años, separado y con dos hijos mayores, se está construyendo una vivienda unifamiliar en el paraje de Roche, donde se levantan muchas de las 5.000 casas ilegales de la ciudad. Una de las tareas de González como jefe de la Policía Local es, precisamente, mantener la legalidad urbanística.

González, natural de Conil y policía desde hace más de 20 años, según fuentes municipales, llegó al cargo de rebote, en 1995, cuando el anterior jefe fue expedientado por agredir a un subordinado. Entonces González era el número dos del cuerpo y fue ascendido de forma provisional hasta que se cubriera la plaza con un agente con la titulación requerida para el puesto. La interinidad dura hasta hoy. González está de baja por una lesión de menisco.

El jefe policial se ha forjado entre quienes lo tratan una reputación de hombre fanfarrón, tornadizo y en ocasiones violento. "Se parece en las formas a un sheriff del oeste. Se cree que él es la ley y no que es un servidor de la ley", aseguran algunos de sus hombres, que reconocen, sin embargo, que se trata de una persona "siempre dispuesta para hacer un favor a los suyos". El primer sobresalto lo proporcionó González el 9 de febrero. Ese día, el joven Bartolo Puente Silva, de 29 años, denunció que el jefe de policía le había golpeado en la calle después de que éste interpretara que le estaba mirando mal. Posteriormente, según la denuncia, González se llevó entre insultos y amenazas al joven Bartolo a la jefatura, donde le dio "una guantada bastante fuerte". El segundo expediente que tiene abierto el policía, según cuatro fuentes distintas, tiene que ver con un asunto interno ocurrido en noviembre. Este periódico ha intentado sin éxito ponerse en contacto con el jefe policial imputado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de enero de 2008