El cerco sobre la izquierda 'abertzale'

El Congreso acaba la legislatura con la bronca por ETA que la monopolizó

ERC dice que Fraga está "manchado de sangre" y Zaplana llama "fascista" a Tardà

Hasta el último minuto. La bronca política que ha monopolizado toda la legislatura, casi siempre centrada en torno a la lucha antiterrorista, apuró ayer sus últimas gotas. El atentado del 11-M abrió las sesiones, y un debate, el enésimo, sobre la ilegalización de ANV, promovido por el PP, cerró definitivamente con palabras gruesas este cuatrienio rudo y duro, en expresión del presidente, Manuel Marín.

La sesión derivó en una bronca descomunal cuando Joan Tardà, de ERC, dijo que mientras ANV luchó contra el franquismo, Manuel Fraga, presidente de honor del PP, tiene "las manos manchadas de sangre" como ministro de Franco. Los diputados del PP, a pocos metros -no era un pleno, todo discurría en una sala relativamente pequeña-, explotaron. Le llamaron de todo. Tardà seguía. "Ah, duele, duele, pero lo van a oír. Fraga comandaba las fuerzas represoras franquistas cuando en Gasteiz (Vitoria) murieron cinco trabajadores. Y era ministro cuando se asesinó a Julián Grimau [dirigente comunista fusilado en 1963]".

López Garrido al portavoz del PP: "Usted pasa del Estado de derecho"
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Tardà seguía defendiendo a ANV y mostrando la "solidaridad de ERC con la izquierda abertzale" ilegalizada por la Ley de Partidos. En medio de gritos e improperios, el portavoz del PP, Eduardo Zaplana, trató de calmar a los suyos y respondió al diputado de ERC con un tono muy calmado: "Señor Tardà, su actitud y sus expresiones de hoy son absolutamente despreciables. Don Manuel Fraga participó en los esfuerzos por recuperar la democracia, por tener una Constitución de todos y por conseguir la libertad para que hoy, precisamente, usted pueda manifestar sus ideas fascistas y totalitarias. Merece el mayor de nuestros desprecios".

La bronca siguió, y la vicepresidenta, Carmen Calvo, perdió el control de la situación a ratos y se enfrentó con los diputados del PP cuando pretendió que tanto Tardà como Zaplana retiraran sus palabras. En el diario de sesiones no aparecen ninguna de las dos, pero el PP recurrirá porque quiere que las "ideas fascistas" de Tardà figuren. "¡Qué presidenta, ha hecho bueno a Marín!", gritaban los populares.

Toda esta inmensa bronca, y el enfrentamiento dialéctico más suave entre Zaplana y Diego López Garrido, se produce cuando tanto PP como PSOE son perfectamente conscientes, según fuentes de ambos partidos, de que la ilegalización está en marcha en el juzgado de Baltasar Garzón. El PP sabe que es cosa de días, pero quiso escenificar la distancia con los socialistas.

Zaplana dejó claro por qué. El PP, que ha presentado un millar de iniciativas sobre la lucha antiterrorista, pretende utilizar todas las votaciones del PSOE contrarias a la ilegalización -la iniciativa se rechazó de nuevo y los populares se quedaron solos- para convencer al electorado de que José Luis Rodríguez Zapatero volverá a negociar con ETA si gana. "Esta negativa [a aprobar la iniciativa] sólo se puede entender porque quieran mantener así la puerta abierta a la negociación con ETA en el futuro", sentenció Zaplana.

López Garrido, el portavoz socialista, recordó que los jueces están trabajando y utilizó una frase de Zaplana -"todo el mundo sabe"- para replicarle: "Usted pasa del Estado de derecho, de los jueces, de la democracia. ¡Como todo el mundo lo sabe, metamos a la gente en la cárcel, ilegalicemos partidos políticos! Eso no es un argumento jurídico, pero a usted le da igual".

Joan Tardà (ERC), en primer plano, y Eduardo Zaplana (PP), en la reunión de la Diputación Permanente.
Joan Tardà (ERC), en primer plano, y Eduardo Zaplana (PP), en la reunión de la Diputación Permanente.EFE

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