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Análisis:

Efectos de la apreciación del euro en la economía española

Desde enero de 1999 hasta hoy, el euro se ha apreciado frente al dólar un 47%. Pero este tipo de cambio nominal bilateral dice poco de la competitividad externa de la economía Española o de la del Área Euro (AE) ya que depende de con qué países y en qué monedas se comercie. Por ejemplo, en 2006, España exportó un total de bienes y servicios del 26,2% de su PIB, pero sólo un 4,4% de su PIB fue exportado fuera del AE y un 5,5% de su PIB fuera de la UE.

Lo mismo ocurre con la exportación española de bienes. El AE absorbió, en 2006, el 57% de las exportaciones totales españolas. Del resto, una parte se exporta a países también en euros o con monedas ligadas al euro como los nuevos países miembros de la UE, los candidatos y el resto de Europa (otro 6,4% del total) y otra a países como Reino Unido, Suecia, Dinamarca, Canadá, Japón Australia y Nueva Zelanda cuyas monedas también se han apreciado frente al dólar (otro 12% del total).

La apreciación del euro tiene un efecto positivo en la economía española

Ayuda a mantener la capacidad adquisitiva de los españoles

Sin embargo, tiene un impacto negativo en el Área Euro

Finalmente, otra parte se exporta al área dólar (donde algunas monedas también se han apreciado frente a él). Pero España sólo exporta un 4,4% del total de bienes a EE UU, otro 4,7% a América Latina, otro 4,3% a África, otro 3,7% a Asia y otro 1,8% a Oriente Medio. Es decir, España dirige cerca del 78% del total de sus exportaciones de bienes a países del AE o a países que están en alguna medida ligados al euro o cuyas monedas se ha apreciado frente al dólar, luego la apreciación del euro frente al dólar le afecta menos que al total del AE.

Un mejor indicador de la competitividad es el tipo de cambio efectivo nominal (TCEN), es decir, la media geométrica del tipo de cambio bilateral ponderado por el comercio con cada uno de los 68 principales países que comercian con el AE. Según el Banco Central Europeo (BCE), la apreciación del TCEN ha sido, desde principios de 1999 a finales de noviembre 2007, de sólo un 11%, siendo menor para España.

Eso no significa que España no haya perdido competitividad externa desde 1999, además de la perdida por la apreciación del TCEN. Según el Banco de España, la competitividad-precio de las exportaciones españolas de bienes, el llamado tipo de cambio efectivo real (TCER) ponderado por sus diferenciales de inflación, de costes laborales y de productividad con sus competidores principales ha caído, entre 1999 a 2006, un 10,9%, medida en costes laborales unitarios, un 11,5% medida en precios de consumo y un 10% y un 9,6% respectivamente frente al AE.

Aunque España ha perdido competitividad-precio, su cuota en el total de las exportaciones mundiales se ha mantenido en un nivel similar a su cuota en el PIB mundial, alrededor del 2%, cayendo finalmente al 1,9% (menos que la del AE). Sin embargo, esta caída responde a la irrupción exportadora de China y otros países de Asia y al aumento de las exportaciones energéticas, en las que ni España ni la AE participan. La mayor caída de la competitividad española ha sido en su mercado interno, donde las importaciones han alcanzado una cuota del 25%.

Por otro lado, la apreciación del euro tiene un impacto positivo sobre la economía española por el menor precio, en euros, de las importaciones provenientes de los países del área dólar, especialmente de las energéticas, crecientemente caras, que representan el 15,6% de la importación total y que hace que tengan un menor impacto sobre la inflación al consumo nacional. Se estima, de acuerdo con los dos modelos econométricos básicos del BCE, que una apreciación permanente del TCEN del 5% reduce la inflación al consumo en el AE entre 0,4 y 0,6 puntos porcentuales al cabo de un año y entre 0,9 y 1,2 puntos porcentuales al cabo de tres años.

Por ello, la apreciación del euro está ayudando a que la capacidad adquisitiva de los españoles no empeore y a que la demanda interna sostenga su crecimiento, hasta que se recupere más la exportación y la aportación al crecimiento de la demanda externa. Asimismo, la apreciación del euro reduce la probabilidad de que el BCE suba los tipos de interés, ya que equivale a una subida de tipos de interés. Se estima que una apreciación del TCEN del 5% equivale a una subida de tipos de entre medio y un punto porcentual un año después.

Ahora bien, la apreciación del euro tiene un impacto negativo sobre la competitividad y el crecimiento del PIB del AE por una menor aportación del sector exterior al crecimiento. Se estima que una apreciación del TCEN de un 10% permanente puede producir una disminución del crecimiento del PIB de entre 0,3 y 0,7 puntos porcentuales un año después y entre 0,7 y 1,3 puntos porcentuales tres años después. Sin embargo, su impacto sobre la economía española es menor, al exportar menos fuera de la AE que la media (a menos que caiga el crecimiento y la demanda externa del resto del AE).

Asimismo, dado que ya cerca del 50% de la producción total de bienes de los países de la OCDE está ya deslocalizada en países emergentes con costes laborales unitarios más bajos y en dólares depreciados, los productores del AE se ven favorecidos, tanto por sus importaciones más baratas como por el mayor contenido importado de sus exportaciones, lo que compensa, en parte, el efecto negativo de la apreciación del euro, sobre la competitividad y sobre el PIB. Si además, como en España, se importan dichos productos intermedios más baratos en dólares y el producto final se vende en euros dentro del AE o en la UE a 27, su ventaja es mucho mayor, ya que la apreciación del euro tiene efectos favorables tanto sobre su tasa de inflación como sobre su competitividad exportadora.

Finalmente, la apreciación del euro también produce efectos a través de los canales financieros ya que los países del AE están transfiriendo riqueza hacia el área dólar, al reducirse el valor, en euros, de sus activos externos, denominados mayoritariamente en dólares, mientras que sus pasivos externos, en su gran mayoría en euros, no se deprecian. Pero también dichos países pueden ahora comprar activos y empresas en dólares, mucho más baratas en euros.

¿Puede hacerse de cara al futuro si el TCEN sigue apreciándose? Poco, ya que no ha sido la fortaleza del euro, sino la debilidad del dólar la que ha provocado la pérdida de competitividad del AE y la rápida mejora del déficit corriente de EE UU. Además, este último no obedece tanto a la menor competitividad de las empresas americanas como a la caída del ahorro de sus familias y de su estado. Lo lógico sería que otras monedas tales como el renminbí, el yen o las de los países exportadores de petróleo y de otras materias primas se aprecien en mayor medida frente al dólar, para evitar tener una mayor inflación, evitando que recaiga sobre el euro todo el contrapeso de la caída del dólar. Aun así, el dólar ha caído ya bastante frente al euro y su recorrido a la baja tenderá ser cada vez más corto o nulo.

Guillermo de la Dehesa es Presidente del Centre for Economic Policy Research

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 10 de enero de 2008