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El ladrillo y el calzado disparan las suspensiones de pagos

La Comunidad Valenciana es la segunda con más concursos de acreedores

La caída de Llanera fue la más sonora. Pero la crisis del ladrillo se llevó por delante en 2007 a otras 19 empresas valencianas del sector. 141 sociedades solicitaron el concurso de acreedores (la antigua suspensión de pagos) el año pasado en la Comunidad Valenciana, lo que representa el segundo peor registro del Estado por detrás de Cataluña. Los datos, dados a conocer ayer por el área de recobros de la compañía Crédito y Caución, refuerzan el mensaje de que si la economía española se desacelera, la valenciana lo hace a mayor velocidad. Los concursos publicados en el BOE revelan, además, que fueron el sector del ladrillo (con un 18% del total) y el del calzado (con un 8,5%) los que más contribuyeron al alza de las suspensiones de las empresas valencianas, que crecieron un 18,5% respecto al año 2006. El aumento en el conjunto de España se quedó 2,3 puntos por debajo.

Las sociedades relacionadas con el ladrillo (construcción e inmobiliarias) suman 25, de las que seis pertenecen al Grupo Llanera. Pero su capacidad de arrastre sobre otras actividades dependientes (carpintería, cristalería, fontanería, instalación de sanitarios) puede estar detrás de los concursos de acreedores que han solicitado otra veintena de empresas.

El año 2007 tampoco fue bueno para el calzado, el otro sector que sobresale en negativo. Estas suspensiones (12, la inmensa mayoría en la provincia de Alicante), no resultan, sin embargo, sorprendentes. En el sector existe la impresión de que después de una dura etapa de reestructuración lo peor parece haber pasado.

La distribución territorial sitúa a Valencia en primer lugar, con 85 nuevos concursos de acreedores, seguida de Alicante, con 49, y Castellón, con siete.

Aparte de Llanera, el año pasado se sometieron al proceso dos compañías con nombres propios. La primera fue Ábaco Cinebox, que contaba con 42 inmuebles, 450 pantallas de cine y cerca de 1.200 trabajadores en el momento de solicitarlo. La segunda fue Dagicom, la empresa que puso en marcha a principios de la década Copyplay, un negocio que permitía copiar digitalmente numerosos soportes musicales, fotográficos e informáticos y que logró extenderse a cinco países.

Las malas noticias para la economía valenciana se acumulan desde que empezó el año. El 3 de enero se conoció que el paro había aumentado en 20.814 personas a lo largo de 2007, lo que representaba una subida del 10,68%, el doble de lo que lo había hecho en España. El mismo día se publicaba el dato sobre matriculación de vehículos, un termómetro de la situación económica, que volvía a situar a la Comunidad Valenciana como la segunda en la que más descendían, con un 3%, por detrás de Cataluña.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 10 de enero de 2008