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Chávez desacelera la marcha hacia el nuevo socialismo

El presidente venezolano elige un equipo más pragmático tras la derrota electoral

El presidente venezolano, Hugo Chávez, destituyó a su vicepresidente ejecutivo, Jorge Rodríguez -a quien los sectores chavistas culpan de la derrota sufrida en el referéndum constitucional, hace un mes-, y designó en su lugar al ministro de Vivienda, Ramón Carrizález, en el inicio de lo que el mismo mandatario ha denominado "un proceso de revisión, rectificación y reimpulso de la revolución". Chávez anunció en la noche del jueves 13 cambios en su Gabinete, entre nuevas designaciones y reubicaciones de ministros.

El nuevo Gabinete quiere tener más contacto con los problemas de la gente

Carrizález, el nuevo vicepresidente ejecutivo, es un coronel retirado del Ejército que se ha desempeñado en diversos cargos gubernamentales desde la llegada al poder de Chávez en 1999. Como ministro de Infraestructura, se anotó importantes éxitos impulsando la construcción de varias grandes obras de vialidad. Su perfil, reservado y centrado en el área de su especialidad, se contrapone al de los dos anteriores vicepresidentes, el psiquiatra Jorge Rodríguez y el periodista José Vicente Rangel, quienes tenían una fuerte presencia en la controversia política cotidiana.

Chávez ha dicho que el Gobierno se propone, a partir de ahora, tener contacto más directo con los problemas reales de las personas, como el abastecimiento de bienes de primera necesidad, la seguridad ciudadana y la recolección de basura. La designación de este vicepresidente parece apuntar a la búsqueda de una mayor eficiencia en temas concretos.

El vicepresidente saliente, Jorge Rodríguez, se encargará de la organización del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), la organización política que intenta aglutinar a las fuerzas que respaldan a Chávez. Rodríguez tuvo responsabilidades clave en la estrategia del Gobierno para el referéndum constitucional del 2 de diciembre, que concluyó en una derrota de la propuesta oficial. Desde ese momento, comenzaron a circular los rumores acerca de su eventual salida.

Por otra parte, Chávez despidió a su ministro de Interior y Justicia, Pedro Carreño, después de otro año de galopantes cifras de inseguridad ciudadana y violencia en las cárceles. En su lugar ha designado al capitán de navío retirado Ramón Rodríguez Chacín, quien viene de ejercer la coordinación de la frustrada Operación Emmanuel, que pretendía recoger a tres rehenes de la guerrilla colombiana. Rodríguez Chacín ya ocupó este cargo y era justamente ministro del Interior durante la intentona golpista en 2002. El oficial retirado tiene la reputación de ser de línea dura.

Otro que regresa a un cargo que ya ejerció es el ministro designado de Comunicación e Información, Andrés Izarra, hasta ahora presidente de Telesur, el canal multiestatal de noticias considerado punta de lanza informativa de Chávez en el campo internacional.

Para reforzar la política de comunicación -"falla tectónica de la revolución", según dice-, el presidente venezolano ha atribuido una responsabilidad adicional a su nuevo jefe de Gabinete, Jesse Chacón, quien será también portavoz de la Presidencia. Se trata de una innovación en la estructura de comunicación del Gobierno, que posiblemente signifique una menor exposición directa de Chávez.

También es significativa la salida del ministro de Finanzas, Rodrigo Cabezas, tras un año en el que si bien se registraron excelentes cifras de crecimiento económico, baja del desempleo y aumento del consumo, también se disparó la inflación (que llegó al 22,5%, muy por encima del 12% previsto).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de enero de 2008