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Solana y Rice presionan a Nairobi

Bruselas y Washington acordaron ayer intensificar la presión diplomática sobre Kenia en busca de una solución política que allane el camino hacia la estabilización del país africano, inmerso en violentas revueltas tras la reelección en diciembre del presidente Mwai Kibaki en unos comicios cuyo resultado cuestionan la oposición y la comunidad internacional.

Europeos y estadounidenses estudian además el envío a Kenia de una misión diplomática que medie entre las formaciones políticas rivales para poner fin a la revuelta, que se ha cobrado más de 300 vidas.

La secretaria de Estado estadounidense, Condoleezza Rice, y el alto representante para la política Exterior de la Unión Europea, Javier Solana, coincidieron ayer tras mantener un encuentro telefónico en que "la prioridad es que las fuerzas políticas de Kenia hablen y que pacten un Gobierno de coalición" en el que esté presente el oficialismo y la oposición, según una portavoz de Solana. Más tarde las mismas fuentes matizaron que, en todo caso, "corresponde a los partidos kenianos decidir sobre la composición de su Gobierno".

La idea, en cualquier caso, es incrementar la presión diplomática conjunta hasta lograr que las fuerzas políticas enfrentadas dialoguen. Solana descartó otras opciones como un nuevo recuento electoral o la celebración de otros comicios por considerar que "podrían incluso agravar la situación".

Estudian además europeos y estadounidenses el envío de una misión diplomática que evalúe sobre el terreno la situación y que trate de sentar a la mesa de negociación a Gobierno y oposición en busca de un acuerdo.

Faltaba ayer por confirmar la puesta en marcha de la misión, así como su composición y cometido específico. Solana indicó que, en cualquier caso, seguirá en contacto directo con Nairobi y respaldó los esfuerzos diplomáticos de la Unión Africana, entre otros.

Mientras, la Comisión Europea indicó ayer en Bruselas que el grupo de observadores electorales de la UE que detectó "irregularidades" en el recuento de votos tras los comicios, permanecerá de momento en Kenia. Los observadores europeos se quedarán para "supervisar el proceso poselectoral", explicó la portavoz comunitaria Christiane Hoffman. La misión, que encabeza el eurodiputado alemán Alexander Lambsdorff, pide que se investiguen las irregularidades que consideran se produjeron durante el largo recuento de las papeletas, donde pudieron alterarse los resultados en favor de Kibaki.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de enero de 2008