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España baja de los 3.000 muertos por tráfico tras 40 años

2007 se cierra con un descenso de víctimas mortales en torno al 9%

Cuatro décadas han tenido que pasar para ver cómo el número de muertos en carretera en España se queda por debajo de 3.000. En 1968 circulaban por las carreteras españolas cerca de cuatro millones de automóviles y morían en accidente de tráfico 2.865 personas. Hasta esa época hay que remontarse para hallar un dato mejor que el de 2007, que a falta de los resultados de los seis últimos días del año, registró 2.712 muertes en carretera. La diferencia es que hoy en día transitan por calles y carreteras más de 28 millones de vehículos. Es muy probable que cuando hoy, el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, haga una radiografía de lo que ha sido 2007 en las carreteras anuncie que incluso se ha superado ese hito.

En el año que acaba de concluir, el descenso de víctimas mortales en accidente se sitúa en torno al 9%, lo que significa que se han evitado más de 240 fallecidos con respecto al año anterior. Pero tras el dato positivo se esconden los colmillos de la realidad del asfalto: hasta el 25 de diciembre, la carretera provocó 2.712 víctimas mortales y más de 1.100 heridos graves. Estos datos sólo se refieren a los siniestros que se producen fuera de ciudades y localidades, porque el número de fallecidos en las vías urbanas no se da a conocer hasta bien avanzado el año, ya que Tráfico debe recibir los datos de cada población.

Las estadísticas, que no tienen corazón, pero hablan, indican que en los últimos cuatro años se han evitado más de 1.200 muertes en accidente. El descenso acumulado desde 2003 suma en torno al 34%.

Al carné por puntos, recientemente, el ministro del Interior le atribuyó una responsabilidad en esta tarea en torno a medio millar de muertos. Sólo en los seis primeros meses de aplicación del nuevo permiso murieron 260 personas menos que en los últimos seis meses de 2005.

El sistema por puntos se ha visto reforzado en los últimos días del año por la entrada en vigor, el 2 de diciembre, de la reforma del Código Penal en materia de seguridad vial, que castiga con más contundencia los excesos con el acelerador y la conducción tras haber ingerido bebidas alcohólicas. En sólo 13 días de aplicación, 724 conductores fueron detenidos y puestos a disposición judicial. Los conductores saben ahora que esos excesos pueden ser un pasaporte a la cárcel. Todo ello en un escenario con 24 millones de conductores y 28 millones y medio de vehículos a motor, 3,3 millones de ellos con más de 20 años.

La mortalidad en carretera de los pasados meses de agosto, septiembre y octubre hicieron que se cuestionara la efectividad del nuevo permiso, que fue defendido con ironía, por los responsables de la DGT y por el propio ministro cuando los datos les volvieron a dar la cara. "Parece que ahora el carné por puntos sí funciona", apostillaban.

Si existe un mes talismán de 2007 ése sería noviembre. En los 30 días de esa hoja del calendario se rubricó el resultado menos trágico en las carreteras españolas en 27 años: murieron menos de 200 personas; el último fin de semana del mes fue el de menos víctimas de la historia, y el día 19 se erigió como el primero en dos años sin víctimas mortales en siniestros de circulación. Los últimos resultados dados a conocer de la Operación Navidad, entre los días 21 de diciembre y 1 de enero a las ocho de la tarde, hablan de 67 fallecidos en carretera, según informó ayer la DGT.

Cuando Rubalcaba analice hoy esta plaga que sigue siendo una de las principales causas de mortalidad en España, seguramente hablará del nuevo centro automatizado de denuncias, que agilizará las sanciones de los radares fijos de toda España, y que permitirá instalar más dispositivos de control sin peligro de saturación. Este año Tráfico también quiere actuar con agilidad contra los infractores que vulneren el Código Penal, enviando coches patrulla para arrestar instantáneamente a los conductores que circulen muy por encima de los límites de velocidad.

Barcelona prohíbe circular a más de 80

- Desde las 0.00 horas de ayer, y tras un mes de prueba y moratoria, la policía autonómica catalana ha empezado a multar a los automovilistas que circulan a más de 80 kilómetros por hora en las carreteras, autovías y autopistas del área metropolitana de Barcelona. La medida, criticada por diversas asociaciones de conductores y clubes automovilistas, persigue un doble objetivo: de una parte, reducir la siniestralidad en la carretera, y de otra, rebajar las contaminación y las emisiones de dióxido de carbono, las que contribuyen a incrementar el efecto invernadero.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de enero de 2008

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