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Rajoy se comprometerá a gobernar sólo ocho años, como Aznar

El PP contrastará esta promesa electoral con la indefinición de Zapatero

Mariano Rajoy seguirá la estela de su predecesor al frente del PP y mentor político, José María Aznar, y se comprometerá en las próximas semanas a estar sólo ocho años al frente del Gobierno si gana las elecciones. El PP utilizará esta promesa para demostrar fiabilidad y desapego al poder y contrastarla con la actitud del actual jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, que no sólo no ha alcanzado ningún compromiso similar, sino que hizo que tanto La Moncloa como el número dos del PSOE, José Blanco, desmintieran rápidamente al ex ministro de Defensa, José Bono, cuando insinuó que el jefe del Gobierno no se presentaría en 2012.

Las eurodiputadas Rudi, Del Castillo y Mato pueden volver para ir en las listas

La decisión de comprometerse a estar sólo ocho años al frente del Ejecutivo ya está tomada, según fuentes de la dirección del PP, y será confirmada públicamente junto a otras promesas que ya se han ido avanzando como parte de un programa de regeneración democrática.

Aznar realizó este mismo compromiso en 1996 como una de sus promesas estrella de la campaña electoral. Lo hacía para reforzar la idea de que se enfrentaba a un presidente agotado, Felipe González, que entonces llevaba 14 años al frente del Gobierno. Desde el día en que lo prometió, y especialmente después de la mayoría absoluta de 2000, dentro y fuera del PP decenas de rumores apuntaron a que Aznar finalmente no cumpliría. Pero lo hizo, y es una cuestión que el ex presidente utiliza en sus intervenciones públicas como demostración de su fidelidad a la palabra dada. Ningún sistema político europeo limita los mandatos del jefe del Ejecutivo, sólo en EE UU (a ocho años) y en América Latina es frecuente.

Rajoy, como Aznar, quiere presentarse a las elecciones como un hombre fiable -"previsible", suele decir- frente a un Zapatero que, según se encarga de denunciar el PP, "improvisa" y presume de cintura política para explicar sus cambios de posición. Mientras, el PSOE ha rechazado en varias ocasiones el debate sobre la permanencia en el poder de Zapatero, especialmente cuando, a principios de diciembre, José Bono, que en 2000 disputó el liderazgo del PSOE a Zapatero, aseguró que tenía "la impresión y la intuición" de que el presidente no se presentaría en 2012. El desmentido fue tan tajante, que el propio Bono rectificó.

El PP vive estos días, sin embargo, mucho más pendiente de las listas electorales que de cuántos años estaría su líder al frente del Gobierno. Como es costumbre en este partido, presidencialista hasta el extremo -Aznar decidió que Rajoy le sucedería sin consultar con nadie y sometiéndolo a votación a la búlgara a posteriori-, el líder mantiene la tensión hasta el último minuto. De momento sólo se sabe, porque lo confirman fuentes próximas a Rajoy, que volverán al Congreso varios eurodiputados, sobre todo mujeres -Luisa Fernanda Rudi, Pilar del Castillo o Ana Mato son los nombres casi seguros-. Y todo apunta a que su portavoz, Jaime Mayor, se quedará en Europa.

En cualquier caso, en el entorno de Rajoy se insiste en que las listas son importantes para los equilibrios internos, pero no para ganar las elecciones, ya que la verdadera batalla es entre los dos líderes: la mayoría de los ciudadanos decide si quiere que gobierne Zapatero o Rajoy, y no cambia el voto según quién vaya en una lista en un puesto determinado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 27 de diciembre de 2007