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Un narcotraficante se evade de la mayor cárcel de Marruecos

El Nene entraba y salía de la prisión cuando quería

Uno de cada diez canutos que se consumen en España contiene chocolate suministrado por Ahmed el Ouazzani, un ceutí más conocido por su apodo de El Nene, según calcula La Gazette du Maroc, un semanario de Casablanca. El Nene era probablemente el narco más importante encarcelado en Marruecos, pero se acaba de fugar de la prisión de Kenitra, la mayor y la de peor fama del país.

El Nene se escapó el 7 de diciembre, pero su desaparición no fue señalada hasta más de una semana después, pese a que cada día se procede en Kenitra al recuento nominativo de los reos. No fue la dirección de la prisión la que comunicó su evasión, sino una llamada anónima a la administración penitenciaria que depende del Ministerio de Justicia.

Un inspector se desplazó entonces hasta la cárcel de Kenitra, a 40 kilómetros al norte de Rabat, donde constató la fuga e informó al ministerio público, según indica el Ministerio de Justicia en un comunicado. La fiscalía ha abierto una investigación durante la cual la policía judicial interrogó a 14 responsables de la prisión, empezando por su director. Seis permanecen detenidos.

El Nene, que posee la doble nacionalidad hispano-marroquí, había cumplido algo más de tres años de los ocho a los que fue condenado por tráfico de droga y corrupción de funcionarios. Su detención fue fortuita al verse involucrado en un ajuste de cuentas entre bandas rivales, a escasa distancia del palacio real de Tetuán.

Fortuna de 30 millones

Hasta entonces este joven treintañero había amasado una fortuna de unos 30 millones de euros, según la prensa marroquí. La de Kenitra fue su segunda experiencia carcelaria. En España ya pasó una temporada en prisión.

Los interrogatorios de los funcionarios de prisiones efectuados por la policía judicial han puesto de relieve el trato de favor del que gozan los narcos y la corrupción que impera en la administración penitenciaria. Pese al hacinamiento de los demás reos, El Nene disponía de tres celdas para él solo con un televisor con pantalla de plasma, DVD y un ordenador con conexión a Internet.

Dentro de la cárcel organizaba juegos para los demás condenados y distribuía premios. Una de las recompensas consistía en invitarles a cenar fuera, acompañados a veces por sus cancerberos, en los restaurantes de Mehdi, la playa de Kenitra, darse una vuelta por las discotecas y, para los más agraciados, pasar la noche en algún prostíbulo. El Nene se ausentaba a veces días enteros. Pese a este estatuto privilegiado decidió, hace 17 días, no volver a su celda. La prensa marroquí especula con que ha regresado a Ceuta o que está, incluso, en la Península, en Marbella o Tarragona, dos ciudades donde se le atribuyen propiedades.

Su hipotética presencia en España da pie a los diarios oficialistas para arremeter contra las autoridades españolas, que exigen a Rabat firmeza contra el narcotráfico, pero acogen en la Costa del Sol a dos decenas de narcos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 24 de diciembre de 2007