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Reportaje:

Museos en el iPod

Los centros españoles se quedan atrás en la carrera tecnológica para acercar el arte a través de archivos de sonido o vídeo

En cualquier esquina de la Tate Modern en Londres o del MOMA en Nueva York seguro que hay más de un visitante enchufado a su iPod. Es posible que esté escuchando música. Pero también que esté siguiendo una exposición de la mano del propio artista o del comisario de la misma gracias a un podcast, un archivo de sonido o vídeo que se habrá descargado de la página web del museo, o que habrá recibido en su correo electrónico a través de un servicio de suscripción. Así se pudo visitar la última exposición de Richard Serra organizada en el MOMA (www.moma.org), comentada por el propio escultor, o, ahora mismo, la retrospectiva de Louise Bourgeois en la Tate Modern (www.tate.org.uk). Una nueva generación de herramientas, como los podcasts, o las posibilidades que ofrecen en Internet sitios como MySpace o YouTube, permiten acercar al público, como nunca antes, los grandes museos de todo el mundo. A mero golpe de clic.

El MOMA o la Tate Modern se sirven de los 'podcast' para las visitas guiadas

El Museo Thyssen cuenta con la 'web' más completa a nivel tecnológico

Las instituciones españolas, sin embargo, aún están dando sus primeros pasos en esta dirección. El Museo del Prado estrenó el pasado 30 de octubre las dependencias de su flamante ampliación. Sin embargo, el visitante virtual no se ha encontrado con sensibles mejoras. A mediados de octubre, El Prado estrenó su nueva web, www.museodelprado.es. Algunas mejoras son notables: permite consultar las más de 2.000 voces de la Enciclopedia del Prado y contiene fichas comentadas de más de 1.000 obras de la colección permanente del museo. La web incluye PradoPlay, una zona de juegos para niños y un canal que da acceso al catálogo de la biblioteca y a todos los boletines científicos. Próximamente habrá un foro dirigido a especialistas. Es, sin embargo, una web que remite un poco al pasado. La del futuro, asegura Elena Garrido, jefa del Área de Comunicación, seguirá las tendencias que dictan los museos anglosajones, con un mayor uso de vídeos, podcasts o foros, aunque no hay un calendario para la incorporación de esos instrumentos.

El principal museo de arte contemporáneo español, el Reina Sofía, también está aún lejos de sus homólogos de Londres y Nueva York. En este caso, sin embargo, sí que hay planes para la progresiva adopción de nuevas tecnologías, aunque se han visto ralentizados tras la dimisión el pasado septiembre de su directora, Ana Martínez de Aguilar. El pasado sábado se anunció la elección de Manuel Borja-Villel como nuevo director del museo y cabe esperar que impulsará su necesaria revolución tecnológica. Hoy, el museo (www.museoreinasofia.es) ofrece visitas virtuales de unas ocho o nueve exposiciones al año (de un promedio de 30). De las más relevantes crea un microsite que queda en un archivo histórico. A principios del año que viene se prevé finalizar la digitalización del catálogo completo de la colección permanente. "Se podrá consultar todo, tanto lo expuesto como los fondos", explica Francisco Plasencia, jefe de Informática del museo.

También en los próximos meses estarán disponibles en la web los fondos audiovisuales del Reina: unos 300 vídeos de todas las exposiciones programadas por el museo desde su creación en 1988, explicadas por el propio autor o el comisario. En adelante, se colgarán automáticamente en la web los vídeos de las muestras que se vayan inaugurando. Otra novedad será que la audioguía del museo se podrá recibir en el móvil propio gracias a la creación de espacios inalámbricos. También se empezará a ofrecer un servicio de podcast en la página web.

El más tecnológico de los vértices del llamado triángulo del arte es, sin duda, el Museo Thyssen-Bornemisza. Su web www.museothyssen.org almacena toda la información sobre la colección permanente y sobre las exposiciones temporales. También ofrece las mejores visitas virtuales de los centros de arte españoles: "Creemos que incitan a la gente a venir al museo porque, por muy bueno que sea el vídeo, nunca es lo mismo", asegura Javier Espadas, jefe del área de Informática. El Thyssen cuenta con vídeos y servicio de suscripción de contenidos. No obstante, la experimentación tecnológica se reserva para la web www.educathyssen.org, su sucursal didáctica: contiene un blog, guías en formato podcast y, próximamente, filmaciones que podrán descargarse bajo licencia copyleft.

El atraso de los museos españoles en la incorporación de nuevas tecnologías es más que llamativo si se compara con las instituciones más vanguardistas. En el MOMA de Nueva York los podcasts llevan más de dos años en marcha y su énfasis ahora está en la apertura de nuevos canales distintos de su propia web: en 2006 se estrenó en YouTube y a mediados de octubre pasado en iTunesU, el apartado de formación de iTunes (programa creado por Apple para la descarga de archivos de sonido y vídeo de la Red) que ya usan las grandes universidades estadounidenses. "Es material para consultar antes y después de una visita, así como información para quienes no puedan venir al museo", señala Allegra Burnette, directora del departamento de Medios Digitales del MOMA.

Tate ha ido aún más lejos y ha asumido herramientas que utiliza, sobre todo, el público más joven, como MySpace. En septiembre de 2006, Tate lanzó el proyecto Tate Tracks y encargó al grupo Chemical Brothers una composición inspirada en una obra de Jacob Epstein. Durante los 12 meses siguientes, otros tantos grupos, entre ellos los Klaxons o The Long Blondes, repitieron la experiencia con otras obras.

¿Cuál será el próximo paso? "Los museos irán dejando de monopolizar el control de la información y cada vez participará más gente en el desarrollo de contenidos compartidos", asegura Will Gompertz, director de Tate Media. La filosofía wiki también llega a los museos. Pero ése será el próximo capítulo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 24 de diciembre de 2007