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Absuelto el único acusado por el peor atentado del Ulster

29 personas, entre ellas dos españoles, murieron en Omagh

Sean Hoey, un electricista de 38 años, fue declarado ayer "no culpable" de la acusación que pesaba sobre él de ser el autor material del atentado de Omagh, en agosto de 1998, en el que murieron 29 personas y 200 resultaron heridas. Entre los muertos hubo dos españoles: Rocío Abad Ramos, de 23 años, y Fernando Blasco Beselga, de 12. Otros 12 españoles sufrieron heridas. Aquella bomba, reivindicada por un grupo disidente republicano, el IRA Auténtico, llegó cuando ya se habían firmado los Acuerdos de Paz del Viernes Santo, en abril de ese mismo año. Fue la carnicería más grande del conflicto de Irlanda del Norte.

Subyace la sospecha de que la policía no ha querido que se sepa la verdad

Pero sigue sin haber culpables. En enero de 2005, la sentencia que había condenado a Colm Murphy, tío de Hoey, fue revocada por la justicia. Ahora, el juicio en el que se procesaba a Hoey se ha resuelto con una sentencia de no culpabilidad por falta de pruebas. "Quiero que el mundo sepa que Sean Hoey es inocente", proclamó ayer su madre, Rita.

Pero su inocencia ha venido acompañada de una gran controversia. El juez Weir, que ha llevado el caso, ha llegado a la conclusión de que las pruebas de ADN que parecían inculparle no permiten tener la absoluta seguridad de que sea culpable ni de que sea la única persona que manipuló el artefacto explosivo. El juez lanzó un durísimo alegato contra la policía por la manera en que manejó las pruebas forenses. Y se refirió a dos policías, cuya actuación durante el juicio será investigada por el Ombudsman policial del Ulster.

También los familiares de las víctimas de Omagh criticaron el trabajo que en 1998 llevó a cabo el Royal Ulster Constabulary , la antigua policía de Irlanda del Norte, convertida tras su reforma en el Servicio de la Policía de Irlanda del Norte. "Estoy pasmado, atónito. No sé qué pensar. Todo el dinero que se ha gastado en los últimos nueve años y medio no ha servido para nada", se quejó Stanley McCombe, esposo de una de las víctimas.

"Hay al menos 10 personas que van a celebrar la cena de Nochebuena y que estuvieron implicadas en la bomba de Omagh. Y los servicios de inteligencia saben quiénes son esos hombres. Nunca he hablado contra el equipo que investigó esta historia, pero no cabe duda de que no puedes dejar de sentirte abandonado por lo que ha ocurrido hoy", declaró Michael Gallagher, padre de otra víctima.

Detrás de estas críticas subyace la sospecha de que la policía nunca ha querido que se sepa la verdad sobre la bomba de Omagh porque los agentes infiltrados en el IRA Auténtico cometieron errores que luego impedirían que se evitara la explosión. El atentado ocurrió en una veraniega tarde de sábado en la principal calle comercial de Omagh.

La investigación judicial ha costado 16 millones de libras (21,3 millones de euros).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 21 de diciembre de 2007